CAPÍTULO CINCO
LA MISIÓN DE LA IGLESIA
Todo lector de la Biblia reconoce que Dios tiene una iglesia en el mundo,
y todos concuerdan en que el hombre salvo es parte de la gran familia de
Dios y miembro de lo que algunos gustan llamar la iglesia universal. Sin
embargo, en tiempos neotestamentarios la congregación local era la
unidad de acción. Cada congregación era organización separada y distinta
(Hechos 14:23). No había ningún sistema eclesiástico por el cual
trabajaran las iglesias. Ellas creían en el Señor y tenían las mismas
miras y propósitos, pero no tenía una jurisdicción sobre la otra, ni
erigieron sobre sí mismas sistemas eclesiásticos. El Señor Jesús era la
cabeza sobre la iglesia (Ef. 1:22), y ella se inclinaba ante él (Fil.
2:9-11; Ef. 3:14).
LA MISIÓN DE LA IGLESIA LOCAL. La intención de Dios
era que la iglesia fuera una agencia activa para llevar a cabo sus
propósitos en el mundo. Parece que toda actividad de la iglesia se puede
incluir bajo tres encabezados: convertir a pecadores, edificarse a sí
misma, y socorrer a los necesitados.
A. CONVERTIR A PECADORES. En discutir este aspecto de
la actividad de la iglesia, no es necesario hacer la distinción común
entre labores locales y extranjeras. Según el Señor, "el campo es el
mundo" (Mateo 13:38).
EL ORDEN NATURAL. Hay orden natural. Un cristiano se
interesa primero en su familia, luego en sus prójimos, y después en los
de lejos, "hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8). En este caso el
orden natural es escriturístico. Es el deber de cada cristiano, y es su
privilegio, de enseñar a la gente y convertir a pecadores. Quiere Dios
que todo hijo suyo estudie para que dentro de un período razonable de
tiempo pueda enseñar a otros. "Porque debiendo ser ya maestros, después
de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles
son los primeros rudimentos de las palabras de Dios" (Heb. 5:12). Pero
la magnitud de la obra demanda que toda la iglesia se esfuerce
juntamente.
LA IGLESIA DE JERUSALÉN. Cuando fue esparcida la
iglesia de Jerusalén (Hechos 8), cada uno hizo lo que pudo según sus
propios recursos, bajo la providencia de Dios, para predicar el
evangelio y establecer iglesias. Parece que algunos muy pronto
regresaron a Jerusalén u otros fueron convertidos, porque en seguida
leemos otra vez de la iglesia en Jerusalén (Hechos 9:26-31). Esta
iglesia envió a Bernabé en misión especial a Antioquía (Hechos 11:22-
24). Siendo cristianos, por supuesto, no requerían que él llevará los
gastos contingentes a la obra a la cual le enviaron.
LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA. Dirigida por el Espíritu
Santo, la iglesia en Antioquía envió a Pablo y a Bernabé a los campos de
labor seleccionados por el Espíritu Santo (Hechos 13:13). Después de
haber predicado en muchas ciudades regresaron a Antioquía, unieron la
iglesia, y relataron su obra (Hechos 14:26,27). Estos predicadores
fueron enviados por la iglesia y sus informes fueron rendidos a la
iglesia. Cuando surgió una dificultad en la iglesia en Antio-quía, como
resultado de maestros judaizantes, la iglesia envió a Pablo y a Bernabé
a Jerusalén para tratar la cuestión, y la iglesia en Jerusalén dio su
respuesta, bajo la dirección de los apóstoles, a la iglesia en Antioquía
(Hechos 15:1-35).
EL SEGUNDO VIAJE MISIONERO DE PABLO (Hechos
15:36-41). Parece que Pablo y Bernabé hicieron este viaje de su propia
iniciativa. Mientras que Pablo iba de viaje, la iglesia en Filipos le
envió ayuda (Fil. 4:16). La iglesia en Filipos fue establecida por Pablo
(Hechos 16), y tuvo comunión con él desde el primer día (Fil. 1:3-7),
hasta cuando estuvo en prisión.
LA IGLESIA, UN CANDELERO. Las iglesias locales son
llamadas candeleros (Apoc. 1:20). El candelero no tiene luz propia, sino
que alza y sostiene lo que da luz. Ahora bien, es la palabra de Dios que
da la luz. "La exposición de tus palabras alumbra" (Sal. 119:130). La
iglesia como candelero es una figura impresionante. La iglesia, un
cuerpo de seres humanos, no puede generar luz espiritual, pero sí puede
ofrecer al mundo lo que alumbra, que es la palabra del Dios viviente.
Por lo tanto, reconozcan las iglesias locales su impor-tancia como
candeleros, y alcen la palabra, para que puedan ver los que se hallan en
tinieblas.
SOSTENER AL PREDICADOR. En los días de los apóstoles
muchas iglesias parecieron ignorar sus responsabilidades, pero la
iglesia en Filipos se presenta como ejemplo resplandeciente de celo
misionero y actividad. "En gran manera me gocé en el Señor de que ya al
fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais
solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga
escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi
situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por
todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así
para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar
conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que
al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia,
ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino
vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para
mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que
abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia;
estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor
fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá
todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús"
(Fil. 4:10-19). Al alabarlos así, es claro que condena a aquellas
iglesias que rehusaron tener comunión con él en la obra.
LA IGLESIA, COLUMNA Y BALUARTE DE LA VERDAD. "Para
que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la
iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad" (1 Tim.
3:15). La declaración de Pablo de que es la iglesia la columna y el
baluarte de la verdad da énfasis al hecho de que la iglesia ha de alzar
y sostener la verdad. Una iglesia sostiene la verdad al enseñarla y
sostener a los que la predican.
LA SUFICIENCIA DE LA IGLESIA. Las consideraciones
arriba presen-tadas afirman que la iglesia es suficiente para predicar
el evangelio a todo el mundo. De hecho, mientras que las actividades de
la iglesia estaban bajo la dirección de hombres inspirados, la iglesia
era el único cuerpo por el cual se hacía obra misionera. No fue
organizada ninguna sociedad misionera. No hay vestigio de ninguna clase
de sistema eclesiástico en el Nuevo Testamento, ni de ninguna
organización de iglesias para propósitos misioneros o cualesquiera otros
propósitos. Si uno reclama que la iglesia como institución misionera no
es suficiente para hacer la obra necesaria de predicar el evangelio, con
ello critica la sabiduría de Dios.
LA LIBERTAD CRISTIANA. Se reclama que oponerse a la
organización de sociedades es atentar en contra de las libertades que
tenemos en Cristo. Las iglesias primitivas no tenían sociedades; ¿no
tenían libertades en Cristo? En aquel entonces los hombres inspirados no
organizaron sociedades. Sus acciones, pues, son prueba de que si
vivieran hoy, no organizarían ninguna de ellas. Los defensores de las
sociedades hablan mucho de ser "progresistas". ¿Creen ellos seriamente
que el Espíritu Santo ha avanzado suficientemente en sabiduría que, si
inspirara a hombres ahora, los dirigiera a organizar y a patrocinar
sociedades? ¿Creen ellos que el Espíritu Santo, por medio de la luz
brillante de esta época progresista, ya se ha adelantado suficiente en
sabiduría para poder ver la ventaja de tales organizaciones, y para ver
que sus planes antiguos, o falta de planes, fueron el resultado de ideas
anticuadas que entretenía en tiempos primitivos? Tales pensamientos se
acercan mucho a la blasfemia; sin embargo, en vista del hecho de que no
había sociedades en aquel entonces y del hecho adicional de que los que
las organizan ahora creen que son aprobados por el Espíritu Santo, ¿en
qué otra manera se justifican a sí mismos?
LOS FERROCARRILES. Cuando ellos se enfrentan al
argumento de que los apóstoles no organizaron sociedades, los defensores
de la sociedad responden: "Tampoco caminaron en trenes, automóviles, ni
barcos de vapor". ¡Seguro qué no! pero sí se aprovechaban de todos los
medios de transportación disponibles. Esto constituye un precedente para
nosotros. El organizar sociedades no tiene nada qué ver con métodos de
viajar. La organización que envía a un misionero y los medios de
transporte que él seleccione son dos cosas distintas. No hay
controversia sobre la cuestión de medios de transporte. La sociedad
envía a un misionero, y la iglesia a uno. Los dos pueden irse en el
mismo vehículo al mismo campo; pero es claro el hecho de que uno fue
enviado por la iglesia y el otro por una sociedad humana-uno enviado por
una institución divina según ejemplo apostólico, y el otro por una
institución de origen humano según la sabiduría humana. En esto consiste
la diferencia.
"LA SOCIEDAD ES SOLAMENTE UN MEDIO". Se argumenta que
la sociedad es solamente un medio de hacer la obra. Pero la sociedad no
es medio en ningún sentido, sino institución. Una institución organizada
para hacer cierta obra y el método por el cual la hace, son dos cosas
distintas. Además, los mismos métodos usados por la sociedad pueden ser
usados por la iglesia. ¿Es necesario que la iglesia dependa de
individuos deseosos de ir para que haya misioneros? Así también es con
la sociedad. Para reunir dinero, ¿es necesario que la iglesia dependa de
ofrendas voluntarias? También depende de ellas la sociedad. Los
misioneros de ambas instituciones tienen acceso a los mismos medios de
transporte, y generalmente los usan, para irse al campo de labor. Los
misioneros de ambos la sociedad y la iglesia tienen acceso al mismo
medio de enseñanza-es decir, la palabra hablada y la página impresa. Las
dos instituciones tienen acceso al mismo medio de transmitir los fondos.
Los métodos son iguales; las instituciones son diferentes-la una humana,
la otra divina.
LOS MALES DE LA SOCIEDAD. Aparte del hecho de que las
sociedades no son bíblicas, y tal vez por causa de ese hecho, una grande
serie de males ha salido de ellas. En la organización de estas
sociedades hubo apostasía de la simplicidad de la enseñanza
neotestamentaria, y cuando la gente apostata de la ley en un punto, es
cuestión de tiempo hasta que ignore la ley en otros puntos. Una
apostasía gradual del Nuevo Testamento siempre se manifiesta en los que
defien-den las sociedades. Es verdad que algunos han levantado su voz en
contra de los más radicales, pero han tenido poco éxito en detener el
progreso de la apostasía. El espíritu de apostasía de la ley resulta al
final en completa oposición a la ley.
"Jamás ladrón golpeado con cachiporra,
ante la ley, agradecido, se quitó la gorra".
Muchos defensores de las sociedades han llegado al
punto de negar la divinidad de Cristo y la inspiración de las Escrituras.
Conscientes de que la palabra de Dios se opuso a su propósito, nació en
sus corazones una actitud de oposición a la ley. La Sociedad Misionera
Cristiana Unida ha enviado a los campos de labores a hombres que se sabe
que favorecen la recepción en la comunión de la iglesia a los que no han
sido bautizados. El Sr. R. E. Elmore, en tiempos pasados miembro del
Comité Ejecutivo de la Sociedad Misionera Cristiana Extranjera, la que
ahora es la Sociedad Misionera Cristiana Unida, hace las siguientes
acusaciones, basadas en el informe presentado por John T. Brown, miembro
del Comité Ejecutivo de la Sociedad Misionera Cristiana Unida. El Sr.
Brown hizo una investigación personal en los campos extranjeros.
LOS CARGOS
"1. Algunos misioneros empleados por la sociedad han favorecido la
práctica de membresía abierta en los campos, y todavía aprueban esta
práctica.
"2. Algunos misioneros de la sociedad han practicado la membresía
abierta en los campos, y probablemente la practican todavía.
"3. Algunos misioneros de la Sociedad Unida están dispuestos a practicar
el rociamiento por el bautismo cristiano.
"4. Un misionero, cuando menos, de la sociedad rociaría a infantes.
"5. Algunos misioneros de la sociedad practican la invención de hombres
conocida como la dedicación de infantes.
"6. Algunos misioneros de la sociedad tienen a las iglesias votando en
cuanto a candidatos para la salvación.
"7. Algunos misioneros de la sociedad tienen a miembros no sumergidos
elegidos para oficios de juntas de la iglesia, sirviendo como ancianos y
diáconos.
"8. Algunos misioneros de la sociedad practican la 'probación'-es decir,
que impiden a algunos indígenas que obedezcan al evangelio, y los privan
de llegar a ser miembros de la iglesia, algunos candidatos quedándose en
la lista de espera hasta un año o más.
"9. Algunos misioneros de la sociedad emplean a evangelistas y ministros
indígenas que no han sido sumergidos.
"10. Algunos misioneros de la sociedad favorecen la sujeción de las
iglesias locales a un supergobierno, una asociación distinta que 'determina
la dirección de la iglesia de su distrito tocante a la recepción de
miembros, la ordenación de ministros, y la superintendencia general.'
"11. Algunos misioneros de la sociedad, enseñando en las escuelas
interdenominacionales, son racionalistas, concerniente a uno de los
cuales dice el Dr. Allen Hutcheson: 'El hizo todo lo bíblico a un lado,
desde Dios hasta el nacimiento virginal' (de Jesús).
"12. Algunos misioneros de la sociedad han usado de fraude y por lo
tanto no son dignos de la confianza de la iglesia en general". Christian
Standard, 30 de dic., de 1922, pág. 22.
Escribiendo en el periódico Christian Standard, 27 de
enero de 1923, dice el Sr. Z. T. Sweeney: "No hay dónde detenerse en el
camino de la apostasía. Cuando uno comienza a negar la fe, generalmente
termina negándola completamente".
Estas cosas son sabidas por la Junta de Directores de
la Sociedad Misionera Cristiana Unida, sin embargo continúan sosteniendo
a estos misioneros en los campos y piden a las iglesias que los ayuden.
La sociedad no es sierva de la iglesia, sino que las iglesias han
llegado a ser siervas de la sociedad. Los directores de esta sociedad se
hallan entre los principales de la iglesia que gusta darse el nombre de
"La Iglesia Cristiana Progresista".
Ningún hombre puede favorecer ni sostener esta
sociedad sin hacerse responsable por todos los males que resultan de sus
partidas de la verdad (Apoc. 2:18,19).
LAS SOCIEDADES SON CAUSA DE DIVISIÓN. Muchas iglesias
han sido divididas sobre esto de las sociedades. Aun entre sus
defensores hay ahora grande división sobre el plan de acción de los que
tienen el control. Por eso tenemos ahora una causa de división que no
existía en los días de los apóstoles. Los que introdujeron las
sociedades y los que las favorecen y sostienen son responsables por esta
nueva causa de división. Sus defensores no están "solícitos en guardar
la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Ef. 4:3), pero están
solícitos a propagar las pretensiones de la sociedad, aun hasta el punto
de romper la paz entre las iglesias. Ellos ignoran y pisotean el ruego
moribundo del Señor de "que todos sean uno" (Juan 17:21).
LA SOCIEDAD LE ROBA A DIOS. La sociedad no es la
iglesia. Es una institución organizada por el hombre para hacer la obra
entregada a la iglesia. Tiene su constitución y estatutos hechos por el
hombre. El hecho de que los miembros de la sociedad son miembros de la
iglesia no hace que la sociedad sea la iglesia, ni parte alguna de la
iglesia. Una turba puede castigar a un criminal; pero la turba no son
los gallardos autorizados por la ley, aunque toda persona de la turba
sea ciudadano de los Estados Unidos, y el hecho de que la turba haga la
obra que los tribunales están organizados para ejecutar, no hace que
sean legales sus acciones. La sociedad es una institución organizada por
el hombre para hacer la obra entregada a la iglesia, y tales
instituciones son organizaciones ilegítimas. La gloria que es reflejada
en alguien como resultado de las operaciones de la sociedad, es
reflejada en sus organizadores y sostenedores. Todo hombre es
glorificado por la exitosa operación de sus proyectos o invenciones.
Dios es glorificado en su propia institución. "A él sea gloria en la
iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los
siglos" (Ef. 3:21).
B. LA BENEVOLENCIA. En la historia temprana de la
iglesia en Jerusalén, los que tenían suficiencia daban liberalmente para
ayudar a los necesitados. (Este tema es discutido en Sana Doctrina, Tomo
II, pp. 99-101). Al principio los apóstoles tenían la responsabilidad de
distribuir estos fondos, pero más tarde esta obra fue encomendada a
otros (Hech. 4:36,37; 5:1,2; 6:1-6). Cuando los hermanos de Antioquía
enviaron subsidio a los hermanos que habitaban en Judea, lo enviaron a
los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo (Hech. 11:27-30). Las
iglesias, como iglesias, hicieron colectas para los pobres (1 Cor.
16:1,2; 2 Cor. 8). Estos medios fueron enviadas a Jerusalén por
mensajeros seleccionados por las iglesias (2 Cor. 8:18,23). Cada iglesia
seleccionó su propio mensajero, o mensajeros (1 Cor. 16:3,4).
LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL. El individuo cristiano
está obligado a aliviar el sufrimiento según tenga oportunidad. "Así que,
según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de
la familia de la fe" (Gál. 6:10).
TENER CUIDADO DE LOS SUYOS (1 TIM. 5:1-6). Pablo
escribe sobre el cuidado de las viudas ancianas. Para poder recibir el
socorro continuo de la iglesia, es necesario que la viuda llene ciertos
requisitos (vv. 5-10). Pablo encarga en particular que los que tienen
viudas de entre sus familiares cercanos deben sostenerlas, para que la
iglesia pueda dedicar toda su benevolencia a los que dependan de ella
totalmente (v. 16). El versículo 8 dice: "Porque si alguno no provee
para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es
peor que un incrédulo". Este pasaje que muchas veces es interpretado mal
para que se aplique al deber de uno de tener cuidado de su esposa e
hijos, sencillamente propone el deber de todo cris-tiano de tener
cuidado de las viudas necesitadas de entre sus familiares cercanos, y
especialmente de las de su propia casa. Las viudas de su propia casa
pueden ser su madre o su abuela. Se da por sentado que cualquier hombre
tendrá cuidado de su propia esposa e hijos, pero tal vez no sentiría la
misma responsabilidad concerniente a las viudas necesitadas de entre sus
familiares cercanos. Si uno tiene una madre, o hermana, o cuñada, que es
viuda sin nadie que la cuide, él está obligado a ayudarle, para que la
iglesia, librada de ese cargo, pueda encargarse de las que no tienen
quién les ayude. Si no lo hace, niega la fe y es peor que un incrédulo.
Además, debe de estar avergonzado el hombre robusto que permite que la
iglesia tenga cuidado de cualquiera de sus familiares cercanos. Los que
no tienen cuidado de sus viudas deben de ser considerados por la iglesia
como incrédulos. La viuda que en verdad es viuda y que ha de ser
sostenida constantemente por la iglesia, aparte de otras características,
tiene que hallarse completamente desamparada. En cuanto al asunto
completo de ayudar a la gente, hay esto: no importan las circunstancias
de la vida de uno, puede hallarse por un tiempo necesitado de ayuda, y
es el deber de toda la iglesia ayudarle. El hombre que cayó en manos de
ladrones, pudo haber sido rico, sin embargo se halló necesitado de ayuda
por un tiempo (Lucas 10:30- 37).
C. LA EDIFICACIÓN. Edificar es levantar un edificio.
La edificación, como se aplica al cristiano, se refiere al levantamiento
de su carácter. Fueron dados hombres inspirados "a fin de perfeccionar a
los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo
de Cristo" (Ef. 4:11-16). "Por lo cual, animaos unos a otros, y
edificaos unos a otros, así como lo hacéis" (1 Tes. 5:11). La iglesia de
Corinto fue ricamente dotada de dones espirituales, y cuando ella se
congregaba algunos parecían querer hacer ostentación de sus poderes.
Esto causaba una confusión que Pablo trató de corregir. "Así también
vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en
ellos para edificación de la iglesia" (1 Cor. 14:12). "Hágase todo para
edificación" (v. 26). Es, pues, el deber de toda la iglesia buscar
edificarse en sus servicios públicos y en toda ocasión según haya
oportunidad.
¿CÓMO SE EDIFICA LA IGLESIA?
1. POR MEDIO DE ASOCIACIÓN. Uno se edifica mucho cuando anda en compañía
de gente de corazón afectuoso y del mismo parecer, y prosiguiendo al
mismo blanco.
2. POR MEDIO DE ENSEÑANZA. Los ancianos deben de
tomar la dirección de la enseñanza como de toda otra actividad de la
congregación. No obstante, no deben ellos de hacer toda la obra de
enseñar como tampoco deben hacer toda la demás obra. De hecho, dice
Pablo que los que poseen dones espirituales que los habilitan para
enseñar pueden todos profetizar, o enseñar (1 Cor. 14:31). Esto nos
justifica en concluir que toda persona que tiene palabra de provecho
para la iglesia debe de tener el privilegio de decirla. Muchos ancianos
no se esfuerzan en prepararse para enseñar. Nadie puede impartir la
información ni el celo que él mismo no posee. Algunas cuantas consabidas
palabras tocante a la Cena del Señor, repetidas vez tras vez en el
transcurso de los años, no edifican a nadie. Es deber de los ancianos
cuidar de que algunos se desarrollen hasta llegar a ser maestros. Que
nombren a alguno para que hable el próximo domingo; que tenga tiempo
para preparar algo.
3. POR MEDIO DE HACER LA OBRA. Los que dirigen deben
de tener a todo miembro ocupado en alguna clase de obra. Muchos
cristianos se enfrían y perecen por causa de falta de ejercicio.
COOPERACIÓN ENTRE IGLESIAS
En los tiempos neotestamentarios las iglesias
cooperaban por medio de mensajeros. Un mensajero es sencillamente uno
que lleva un mensaje. No tiene autoridad delegada a él para ejecutar
cosas por los que le envían, excepto la de entregar el mensaje confiado
a él. Cuando entrega el mensaje y vuelve con la respuesta, si la hay, su
obra de mensajero termina. Podría ser mensajero fiel aún sin saber la
naturaleza del mensaje. Como mensajero no tiene derecho alguno de hacer
planes, ni tratar con otro respecto a planes, ni en manera alguna
comprometer a los que le envían. Un delegado es uno que es autorizado
por el cuerpo que le envía a tratar en conjunción con los otros
delegados en formular planes de acción que obliguen a todos los cuerpos
representados. El cuerpo de delegados viene a ser cuerpo legislativo,
toda iglesia representada en aquel cuerpo es obligada a cumplir con toda
decisión adoptada. La iglesia del Nuevo Testamento nunca tuvo ningunos
delegados-se enviaban mensajeros. El empleo que ellos hicieron de
mensajeros se ilustra en la cooperación de las iglesias en ayudar a la
iglesia de Jerusalén (2 Cor. 8:16-24; 9:2-5; 1 Cor. 16:3,4).
En tiempos neotestamentarios la ayuda mandada fue
directa entre la iglesia y los ayudados. La iglesia en Antioquía mandó
dinero directamente a la iglesia de Jerusalén [Nota del traductor Bill
H. Reeves: El texto dice: "determinaron enviar socorro a los hermanos
que habitaban EN JUDEA", ¡no en Jerusalén!] (Hech. 11:29,30). Más tarde,
todas las iglesias que hicieron colectas para enviar a la iglesia en
Jerusalén enviaron mensajeros para llevar las colectas directamente a
los hermanos en Jerusalén (1 Cor. 16:3,4). La iglesia de Filipos envió
ayuda directamente a Pablo, estando él en campo de labor (Fil. 1:3--7).
Epafrodito fue el mensajero de ellos (Fil. 2:25).
* * *
Temas para investigación y discusión:
1. Una iglesia modelo.
2. La relación entre la iglesia y Cristo.
3. La iglesia en Corinto.
4. La iglesia en Efeso.
5. Cosas pequeñas (Ezeq. 16:47; 1 Reyes 16:31).
* * *
Preguntas:
1. ¿Qué son los sistemas eclesiásticos?
2. ¿Quién es la cabeza de la iglesia? Cítese pasaje.
3. ¿Cuál es la misión de la iglesia?
4. ¿Qué es el campo?
5. ¿Cuál es el orden natural respecto a lo de uno?
6. ¿Cuál fue el orden de los apóstoles en su obra evangelística?
7. ¿Qué causó la dispersión de la iglesia que estaba en Jerusalén? ¿Cuándo
fue? Cítese.
8. ¿A quién envió esta iglesia? Cítese.
9. ¿En qué misión le envió? Cítese.
10. ¿A quiénes envió la iglesia de Antioquía? Cítese.
11. ¿A quiénes dieron un informe de su obra cuando volvieron? Cítese.
12. ¿Qué cosa causó la dificultad en la iglesia de Antioquía? Cítese
pasaje.
13. ¿A quiénes envió a Jerusalén? Cítese pasaje.
14. ¿A quiénes fue mandada la respuesta de la iglesia de Jerusalén?
Cítese pasaje.
15. ¿Quién estableció la iglesia en Filipos?
16. ¿En qué parte se narra el establecimiento de esta iglesia?
17. ¿Tenía esta iglesia comunión con Pablo? Dése el pasaje.
18. ¿Por qué se le llama "candelero" a una iglesia? 19. ¿En qué pasaje
se llama así a una iglesia?
20. ¿En qué sentido es la iglesia la columna y el baluarte de la verdad?
Dése el pasaje.
21. ¿Cuántas veces envió ayuda a Pablo la iglesia de Filipos?
22. ¿Qué está haciendo la iglesia de la cual es usted miembro para ser
columna y baluarte de la verdad?
23. ¿Cuál fue la unidad de acción de las iglesias primitivas?
24. ¿Es la iglesia una institución misionera suficiente?
25. ¿Qué le parece a usted que organicen los hombres sociedades que
hagan la obra de la iglesia? 26. ¿Podemos progresar más allá de la
sabiduría del Espíritu Santo?
27. ¿Por qué organizan los hombres sociedades misioneras?
28. ¿Es la sociedad misionera un método de hacer obra misionera?
29. Los apóstoles no viajaron en tren. ¿Por qué se nos permite a
nosotros?
30. ¿Qué es un método?
31. ¿Cuál es la diferencia entre la iglesia y las sociedades misioneras?
32. ¿En qué sentido se apartan del mandato apostólico los que organizan
sociedades?
33. ¿En qué resulta una partida de la verdad?
34. ¿Cuáles acusaciones se lanzan contra los misioneros de la Sociedad
Misionera Cristiana Unida?
35. ¿Quiénes las lanzan?
36. ¿Es la sociedad sierva de la iglesia?
37. ¿Es lícito dar apoyo a las sociedades?
38. ¿En qué sentido han dividido a las iglesias las sociedades?
39. ¿Cree usted que la iglesia está incapacitada para hacer la obra
necesaria?
40. ¿Es la sociedad parte de la iglesia?
41. ¿Es la sociedad organización bíblica?
42. ¿Quién recibe la gloria por la obra hecha por la sociedad?
43. ¿A quién debemos de dar la gloria? ¿En Dónde? Cítese pasaje.
44. Relátese la benevolencia de la iglesia de Jerusalén.
45. ¿Qué es un mensajero?
46. ¿Qué es un delegado?
47. ¿Qué clase de viudas debe de sostener la iglesia?
48. ¿Quiénes son los de su casa?
49. ¿Qué se debe hacer con el que no tiene cuidado de los suyos?
50. Relátese lo del "buen samaritano". ¿En qué parte se narra?
51. ¿Qué significa "edificar"?
52. ¿Quiénes deben de edificar? ¿Cómo podemos edificar? ¿Procura usted
con diligencia edificar?
53. ¿Deben de trabajar todos? ¿Qué está haciendo usted?
54. ¿Cuál es el deber del mensajero?
55. Dése ejemplo neotestamentario de mensajeros de la iglesia.
56. ¿Quién fue el mensajero de la iglesia de Filipos para Pablo? Dése el
pasaje.
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