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LECCION No. 7
LA IGLESIA
INTRODUCCION
La
Iglesia es un tema que causa controversia en el mundo religioso moderno
principalmente porque se utiliza la palabra para indicar diferentes cosas,
muchas de estas apartadas del sentido original con que se menciona en la
Biblia. Por lo tanto es importante escudriñar las escrituras para que sea
Dios el que nos hable sobre este tema, dejando de lado cualquier opinión.
LA
IGLESIA SON PERSONAS
Una
de las primeras cosas que debemos tener en claro es que cuando la Biblia
habla de la Iglesia, se refiere a personas que han llegado a una nueva
relación con Dios (Hechos 2:47). En el versículo anterior observamos que
es voluntad de Dios reunir a todos los que le obedecen en uno, es decir,
guardando la unidad por la cual el mismo Señor había pedido (Juan
17:20-21), unidad que no depende del origen, edad, lugar o época, pues se
debe a que todos seguimos a Dios de la misma forma habiendo obedecido las
condiciones para heredar, obedeciendo los mismos principios, guardando la
misma fe en el mismo cuerpo que es la Iglesia (Efesios 4:3-6). Es pues la
Iglesia el conjunto de los santos, es decir los cristianos en todo tiempo
(1 Corintios 1:2). Ahora es importante aclarar que no todo el que invoca a
Cristo es cristiano pues es necesario guardar celosamente la voluntad de
Dios, todos de la misma manera (Mateo 7:21), y en esto no hay lugar a
contradicciones pues Dios no se contradice.
LA IGLESIA EN SENTIDO UNIVERSAL
Este es el
primer sentido en que se utiliza la palabra Iglesia en la Biblia y es a la
que se refiere el Señor cuando dice “Yo edificaré mi Iglesia”,
teniendo una aplicación universal, es decir a todo cristiano en toda época;
Ésta Iglesia es a la que nos añade el Señor cuando obedecemos su
voluntad. Para destacar una de sus características también es
identificada con el Reino donde están todos los salvos (Colosenses
1:12-13) el reino no es de este mundo como se le dijo a Pilato, sino de
carácter espiritual, cuyo Rey es Jesucristo mismo y los cristianos son súbditos,
participantes de la ciudadanía celestial (Filipenses 3:20).
Como se
menciona antes, se refiere a la Iglesia como el cuerpo de Cristo (Efesios
1:22-23) donde el Señor es la cabeza y los cristianos los miembros, cada
uno cumpliendo diferente actividad (Efesios 4:11-16).
De otro
lado también se conoce a la Iglesia como el templo de Dios (Efesios
2:20-22), donde el fundamento, la piedra angular es Jesucristo y los
cristianos piedras vivas, como parte del edificio donde mora Dios; ya que
Dios no quiere edificaciones materiales porque El se manifiesta es en su
Iglesia.
La Iglesia
también es llamada la familia de Dios (Efesios 2:19) o la casa de Dios (1
Timoteo 3:15) donde el Padre es Dios mismo, Jesucristo es el hijo mayor y
los cristianos como hermanos, hijos del mismo Dios por adopción.
LA
IGLESIA EN SENTIDO LOCAL
Muchas
veces la Biblia se refiere a la Iglesia como un conjunto de cristianos que
adoran y hacen la obra de Dios en un mismo lugar, por eso podemos
encontrar la palabra en plural, señalando Iglesias en diferentes
localidades, si se lee por ejemplo de la Iglesia en Efeso o en Laodicéa
(Apocalipsis 2:1; 3:14).
Es
por medio de la Iglesia local que Dios hace su obra, dando a conocer el
evangelio (Efesios 3:10). Por lo cual sólo podemos hablar de organización
a este nivel, no existe autoridad bíblica para una super-organización a
nivel mundial. Dios es sabio, y diseño una organización para la
edificación de su Iglesia a nivel local (Efesios 4:11,12). La Doctrina
dejada por los Apóstoles y profetas nos habla del establecimiento de
ancianos (Hechos 14:23) llamados también obispos o pastores y cuya labor
es la de cuidar de la Iglesia donde se encuentran (1 Pedro 5:1-3), donde
también existen diáconos o servidores (Filipenses 1:1), evangelista o
predicadores, quienes se dedican de tiempo completo a la predicación del
evangelio (II Timoteo 4: 5) y maestros
dedicados a la enseñanza y la edificación de la Iglesia local, en
compañía de todos los miembros, cada uno haciendo su parte, según la
capacidad de cada uno.
LA IGLESIA ES UNA
Volviendo a
la idea universal tenemos que decir que Cristo murió solo por una
Iglesia, la cual debe ser irreprensible (Efesios 5:25-27), así como no
existe una cabeza que tenga varios cuerpos, de la misma manera no puede
Jesucristo ser la cabeza de muchas iglesias, pues el sólo edificó su
Iglesia y sólo es Rey de un reino.
Entonces
viene la pregunta... ¿Por qué hay muchas iglesias y todas reclaman
seguir a Jesucristo?..., una cosa se puede decir, que no pueden ser todas
Iglesias del Señor cuando siguen doctrinas diferentes, doctrinas que
ciertamente tienen argumentos bíblicos pero las cuales son interpretadas
en forma humana. Como ya se dijo anteriormente, Dios no se contradice, por
lo tanto no puede decir a una iglesia una cosa y a otra una totalmente
diferente. Así el que existan muchos grupos religiosos que dicen ser
cristianos es cosa de hombres, no de Dios. En cuanto a la Iglesia
edificada por Cristo estamos seguros que esta bajo la protección de Dios
y cualquier persona la puede identificar verificando que la doctrina del
Señor se cumpla en todo su rigor, para lo cual es necesario escudriñar
las escrituras con la actitud que se mencionó en la primera lección.
LA ADORACION EN LA IGLESIA
Una
cosa que se puede aclarar desde ahora es que la Iglesia está para dar la
gloria a Dios (Efesios 3:21), no buscando un reconocimiento humano por
medio de nombres. Pues la Iglesia es de Cristo y los discípulos son
simplemente cristianos (Hechos 11:26); Dios quiere adoradores sinceros que
sigan la doctrina de Jesucristo en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24),
como lo hicieron los primeros cristianos debemos hacer también nosotros,
(Hechos 2:42) éstos primeros cristianos se reunían como Iglesia para
conmemorar la muerte del Salvador según la enseñanza que El mismo dejó
(1 Corintios 11:23-26); participando también en dar para las necesidades
de los santos (1 Corintios 16:1-2); cantando con alegría himnos de
alabanza a Dios (Efesios 5:19); compartiendo la enseñanza de la verdad (1
Corintios 1:4-6) y algo que es muy importante, perseverando en la oración
(Efesios 6:18). Haciendo esto sabemos que agradamos a Dios y cuan hermoso
es hacerlo.
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