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LECCION No. 6
DISCIPULOS DE CRISTO
INTRODUCCION
En
la Gran Comisión el Señor Jesucristo encargó a sus apóstoles
la predicación del evangelio diciéndoles: “Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28: 19).
Por lo cual podemos concluir, que la obediencia al evangelio implica el
hacerse discípulos de Cristo, es por esto que vamos a dedicar esta lección
a analizar lo que significa ser un discípulo.
DISCÍPULOS
VERDADEROS
El
mismo Señor Jesús, enseño la diferencia entre un discípulo cualquiera
y un verdadero discípulo en Juan 8: 31. La clave, entonces, esta en
permanecer en la doctrina de Cristo (1 Juan 1: 9), razón por la cual el
Señor, en la Gran Comisión, también mandó: “Enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28: 19).
Entonces un discípulo verdadero es aquel que obedece el obedece el
evangelio, cumpliendo con la parte que le corresponde para apropiarse de
la salvación ofrecida por Jesucristo, es instruido en la doctrina del Señor
y permanece continuamente en la práctica de ésta
SEGUIR AL MAESTRO
No
podemos hablar de un discípulo si hablar del maestro, pues un discípulo
es uno que es como su maestro (Mateo 10: 21, 25). Así también un discípulo
se define según el maestro a quién sigue, si decimos ser discípulos de
Cristo debemos ser en todo imitadores de Cristo, pues para nosotros debe
ser suficiente ser como Jesucristo y no debemos pretender algo diferente.
Hoy hay muchos que pretende modernizar la enseñanza apartándose en poco
o en mucho de la doctrina del Señor, negando con esto al verdadero
Maestro, esto nunca debe acontecernos, porque cuando esto sucede estamos
en el camino de la apostasía. Por el contrario debemos andar como Él
anduvo (1 Juan 2: 6), siguiendo sus pisadas (1 Pedro 2: 21)
POR EL FRUTO SE RECONOCEN
Un
verdadero discípulo de Cristo debe ser fácilmente identificado por su
manera de vivir, en esto damos la gloria a Dios, demostrando por nuestros
hechos que seguimos al Maestro, llevando mucho fruto (Juan 15: 7, 8). No
basta decir ser Cristiano, los frutos que se den en nuestra vida lo
confirmaran o lo negaran, pues por el fruto somos reconocidos (Mateo 7:
16, 17) y si nuestra vida esta acorde a las ordenanzas del Cristo entonces
no importaran las circunstancias por las que tengamos que pasar, no habrá
obstáculo demasiado grande que no podamos vencer, pues un discípulo
verdadero tiene su fortaleza puesta en su Maestro y de nuestro lado esta
el mas poderoso por eso podemos afirmar con Pablo: “Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece”
(Filipenses 4:13).
EL PRECIO
Si verdaderamente se quiere seguir a Cristo,
se debe estar dispuesto a pagar el precio, esto quiere decir estar
dispuesto a hacer todo lo que el Maestro le demande.
Como ya estudiamos es bien claro que el precio por nuestra salvación
estaba fuera de nuestro alcance y fue necesario que el mismo Hijo de Dios
se sacrificara por nosotros, para pagar el precio para nuestra redención.
Sin embargo debemos entender lo que Jesucristo mismo demanda de todo aquel
que quiera ir en pos de Él (Mateo 16: 24):
§
Negarse
a sí mismo. Esto
implica una actitud mental donde nuestros pensamientos son sometidos a los
pensamientos de Cristo, asegurándonos, de esta manera, que estamos
haciendo lo correcto, pues como estudiamos en la lección No. 1, nuestros
pensamientos no son una guía segura, mientras que
la palabra dada por >Dios es perfecta. Este es un punto que
cuesta trabajo, porque muchas veces, se quieren las bendiciones pero no se
esta dispuesto a someterse a
la ley de Cristo para recibirlas, sino por el contrario la propia volunta
es la que prevalece. Pensemos que sería de nosotros si el Señor
Jesucristo no hubiese sometido su voluntad a la del Padre para consumar el
sacrificio (Mateo 26: 42)
§
Tomar
su cruz. La cruz es un
símbolo de sacrificio, de lo cual Jesucristo también nos dejo ejemplo, y
si Él lo hizo sin tener porque cuanto más debemos nosotros estar
dispuesto a sacrificarnos. Cada uno debe tomar su propia cruz, es decir
asumir el sacrificio que le corresponda, y en esto cada quien lo va
descubriendo en la medida que se va negando y va adaptando su vida a lo
requerido por Dios, algunos tendrán que sacrificar la familia (Mateo 10:
37, 38), otros los bienes (Mateo 19: 21), otros sus trabajos (Lucas 14: 16
- 24), la misma vida(Mateo 10: 39), etc.
§
Seguirle.
Debemos seguir en todo al Maestro, pues de nada sirve negarnos y llevar
una vida de sacrificio si nos apartamos de la doctrina, es necesario
guardar fielmente todo lo que el Señor Jesucristo dejo en su testamento.
LOS DESERTORES
Hay quienes tristemente abandonan el discipulado por diversas razones,
entre los que están: Los que se apartan de la sana doctrina (Romanos
16:17), los que caen en el tiempo de la prueba (Mateo 13: 20, 21), los que
mantienen ataduras terrenales (Mateo 13:22). Los que viven
desordenadamente (2 Tesalonicenses 3: 6). Desafortunadamente esto sucede,
y es que el retroceder es tan lamentable que el apóstol Pedro lo menciona
con crudeza, con el propósito de que meditemos bien en nuestras
decisiones (2 Pedro 2: 21, 22). Pero nosotros no somos de los que
retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación
del alma. “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición,
sino de los que tienen fe para preservación del alma” (Hebreos 10:
39)
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