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LECCION No. 5LA VIDA NUEVAINTRODUCCION
Al
obedecer la Palabra de Dios en cuanto a sus exigencias para recibir la
redención se produce la conversión, lo cual quiere decir que el cambio
de mente debe expresarse en un cambio en la manera de vivir. Realmente se
trata de un renacer, no en sentido carnal pues “lo nacido de la carne,
carne es” mientras que “lo nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan
3:6). Siendo la Palabra de Dios una simiente incorruptible, eterna, que
procede del Espíritu de Dios el seguirla nos lleva a una nueva vida (1
Pedro 1:22-23). De esta clase de vida es de la que pretendemos estudiar en
esta lección. LAS
COSAS NUEVAS La
persona que sigue a Cristo debe distinguirse de las demás personas en
cuanto a su forma de vivir; ciertamente a partir del Bautismo no sucede
nada mágico en nosotros como seres humanos, pero llegamos a adquirir una
nueva conciencia y a ver las cosas tal como las ve Dios (1 Pedro 3:21), lo
que implica un cambio de vida en muchos aspectos, ya que las cosas viejas
pecaminosas deben dar lugar a las nuevas justas (2 Corintios 5:17, Romanos
6:11-14). El
cambio de vida debe manifestarse en una nueva clase de compañía, pues
llegamos a ser partícipes de la mejor compañía en el mundo, los hijos
de Dios, todos los que como nosotros somos adoptados por Dios al obedecer
el evangelio, consiguiendo además muchos amigos más que no habitan en
esta tierra (Hebreos 12:22-24). En cuanto a nuestros antiguos relacionados
no los debemos desechar sino invitarlos con ejemplo y palabra a que
compartan también de ésta hermosa vida. Dios
siempre a manifestado sus bendiciones naturales sobre justos e injustos,
pero de manera especial el cristiano recibe nuevas bendiciones comenzando
por el perdón de pecados, bendiciones que traspasan esta vida para
prolongarse hasta la eternidad (1 Timoteo 4:7-8). Así
que agradecidos con Dios por estas nuevas y preciosísimas promesas
debemos revestirnos de las nuevas virtudes que conocemos en el
cristianismo (Colosenses 3:5-17); siempre puestos los ojos en Jesús quien
es nuestro nuevo ejemplo, siendo imitadores de Dios sabiendo lo que es
mejor para nosotros (Efesios 5:1-2). Si antes admirábamos o imitábamos a
otro, ahora debemos dejar sólo ese lugar para nuestro Señor Jesucristo. Como
cristianos es importante saber que aunque tenemos nuevas bendiciones,
también tendremos nuevas dificultades, pues la vida cristiana no es un
lecho de rosas sino que también tiene sus espinas lo cual requiere de
esfuerzo y sacrificio. Esto enseñó el Señor a los que querían seguirle
(Lucas 9:57-58). Además debemos entender que al abandonar el pecado nos
hemos ganado un adversario gratuito, el Diablo, quien anda alrededor del
cristiano buscando que caiga y deje el camino de la salvación (1 Pedro
5:8-9). Y siendo esta lucha de carácter espiritual, pues el enemigo es
espiritual y busca la perdición de nuestros espíritus, debemos siempre
estar preparados para esta nueva batalla donde necesitamos adiestrarnos en
el manejo de nuevos armamentos para lograr la victoria (Efesios 6:12-18).
Cada uno de los elementos mencionados en esta armadura son importantes y
no podemos carecer de ninguno ya que sería nuestro fin; y así debe ser
con cada cosa que Dios nos dice, a medida que El nos enseña algo debemos
practicarlo en nuestras vidas para asegurar nuestro propio triunfo. HASTA EL FIN
Todas las
cosas que mencionamos anteriormente como parte de la nueva vida a que
somos llamados, obedeciendo a la verdad, deben manifestarse continuamente
en nosotros, pues no debe haber tiempo para el regreso a la vida vieja y
pecaminosa (Lucas 9:62), sino que por el contrario creciendo continuamente
en nuestro camino de justicia hacia la perfección (Filipenses 3:13-14),
pues es necesario perseverar hasta el fin para alcanzar la corona, de la
misma manera que lo hicieron los primeros cristianos (Hechos 2:42). Mientras vivamos en esta tierra tenemos camino por recorrer y si no lo hacemos ahora después ya no habrá tiempo.
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