LECCION No. 4 

LA PARTE HUMANA 

INTRODUCCION 

Después de lo hecho por Cristo, la eterna salvación está a nuestro alcance, porque aunque éramos indignos de ella por nuestro propio pecado, Dios nos puede hacer dignos por medio de Jesucristo, ya que Él esta presto a interceder por todo hombre que se le acerque para hacer su divina voluntad. Por supuesto sabemos que la salvación es gratuita (Romanos 3:24) pues el que pagó el precio fue El Señor, sin embargo esto no quiere decir que nosotros no tenemos nada que hacer, por el contrario SI hay una parte humana en la salvación.

 

APROPIÁNDOSE DE LA HERENCIA 

Como sabemos el nuevo testamento es el pacto que Dios estableció entre Él y los hombres por medio de Jesucristo, en el cual se promete una herencia eterna, la salvación del hombre (Hebreos 5:9), y como en todo testamento se incluyen cláusulas para recibir la herencia, es decir las condiciones que impone el testador para poder apropiarse de las promesas del testamento, esto no es mas que la obediencia a lo que esta revelado en dicho pacto, siendo necesarios la diligencia y el esfuerzo personal (Hebreos 6:11-12). Dios ofrece la salvación gratuita pero el hombre tiene que hacer su parte, que es recibirla siguiendo las condiciones que están reveladas en el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 1:16-17).

 

CONDICIONES PARA HEREDAR 

Sabiendo la imperiosa necesidad de reconciliarnos con Dios, debe ser deseo de todo hombre apropiarse de las promesas de herencia eterna que el señor está dispuesto a entregar a todo el que obedece; entonces surgen las siguientes preguntas: ¿Qué hay que obedecer? ¿Cuáles son las cláusulas del testamento? en pocas palabras ¿Qué  debo hacer para ser salvo?, preguntas que ya se han hecho otros (Hechos 16:30) y la respuesta como se dijo, la encontramos en el evangelio que además de anunciarnos la parte divina en nuestra salvación también nos dice como alcanzar la Salvación. Lo primero que Dios le pide al hombre, es que se acerque a Él, con certidumbre de encontrarlo y con seguridad que puede alcanzar sus promesas (Hebreos 11:1,6), esta FE va mas allá de un simple creer, y es la certeza que alcanzamos al escuchar con buena actitud la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Lo cual implica reconocer la condición de pecado en que nos encontramos antes de obedecer, y la disposición de hacer todo lo que Dios nos demande, entendiendo lo que El ya hizo por nosotros.

Como decimos la fe no puede estancarse en el sólo creer, porque moriría en sí misma y no alcanzaría la salvación anhelada (Santiago 2:17-20), Dios quiere obras de fe, que tienen que ver con las demás condiciones que Él pide. Teniendo fe y reconociendo nuestros pecados, debe tomarse una actitud de ARREPENTIMIENTO, es decir,  reconociendo que anduvimos equivocados, entonces cambiamos nuestra manera de pensar para tomar la mente de Cristo (1 Pedro 4:1) y así cambiar nuestra vida apartándonos del pecado para hacer el bien, negándonos a nosotros mismos para que Dios perfeccione su obra en nosotros (Mateo 16:24-26). Este arrepentimiento es un paso más en el camino que lleva a la salvación (2 Corintios 7:9-10).

Con ésta actitud de cambio y certeza en la voluntad de Dios, el hombre debe estar dispuesto a confesar su fe en Dios (Romanos 10:9-10) y finalmente sumergirse en el sacrificio de Jesucristo, identificándose con su muerte, sepultura y resurrección mediante el BAUTISMO (Romanos 6:3-5). Con este acto se expresa nuestro rechazo al pecado, el cual debe morir y ser sepultado, para así tomar la decisión de comenzar una vida nueva. Es el bautismo el paso que nos coloca en Cristo, alcanzando la salvación según lo dicho por el mismo Señor (Mateo 16:15-16). Con el bautismo se cruza finalmente la puerta que se había comenzado a atravesar desde el mismo momento en que empezamos a escuchar el evangelio con la buena actitud requerida, pasando por la fe, el arrepentimiento y la confesión. Por lo cual es importante tomar en serio cada uno de estos pasos en el camino a la salvación para que habiendo sido borrados nuestros antiguos pecados, baste perseverar hasta el fin de nuestros días, en compañía de todos los salvos, teniendo ahora la ayuda directa de Dios.

EJEMPLOS DE CONVERSIÓN 

El libro de los Hechos nos habla de cómo las personas se convertían haciéndose discípulas del Señor. Así pues vamos a observar un par de ejemplos que nos confirman lo que se ha expuesto anteriormente.

El primero de los ejemplos, es también el primer caso de conversión que se presenta en el libro de los Hechos: Fue el día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu Santo sobre los Apóstoles para inundarlos con todo el conocimiento de Dios y guiarlos en la predicación del evangelio, siendo en esta ocasión anunciado por boca de Pedro delante de una gran multitud (Hechos 2:36-38), vemos en este relato como las personas se convirtieron por la predicación, reconociendo su pecado y aceptando a Jesús como el Cristo Salvador; ante esta demostración de fe, el Apóstol Pedro les pide que arrepentidos se bauticen para alcanzar la SALVACION, lo cual no se demoran en hacer (Hechos 2:41).

Otro buen ejemplo esta en Hechos 8:26-38, donde se observa la buena disposición del corazón del Etíope, por lo cual Dios le envía a su mensajero Felipe quien le anuncia el evangelio. Aceptando la predicación con plena fe y disposición de cambio, el Etíope decide abrazar la verdad, la verdad, por lo cual, pide ser bautizado en el mismo momento en que observa el agua (elemento en que se lleva a cabo el bautismo). Como siempre es importante que cada condición se cumpla con sinceridad y seguridad; Felipe interroga al Etíope con respecto a su conversión, quien sin ninguna duda responde claramente expresando su fe en Dios. Ante esta seguridad mostrada, Felipe lleva a cabo el bautismo. Así el Etíope comienza una nueva vida de gozo como discípulo de Dios. 

La sencilla y simple invitación que Dios hace a todo hombre, es:

“AHORA, PUES, POR QUÉ TE DETIENES? LEVÁNTATE Y BAUTÍZATE, Y LAVA TUS PECADOS, INVOCANDO SU NOMBRE” (Hechos 22:16).

 

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