LECCION No. 1

 LA BIBLIA 

INTRODUCCION 

La existencia de un Dios creador es evidenciada por medio de las cosas hechas (Romanos 1:19-20). Por lo tanto no es de interés en este estudio discutir acerca de este tema, pues seria volver a repetir la necedad en que cayeron los hombres en tiempo antiguo (Romanos 1:21-23). 

Partiendo de esta certeza aparecen interrogantes, tales como: ¿Qué clase de criaturas somos? ¿Cuál es nuestro origen? ¿Qué pasa después de la muerte?, Etc. La búsqueda de las respuestas a estas preguntas ha sido emprendida por muchos hombres durante diferentes épocas y por diferentes medios. 

Para mayor claridad pasamos a analizar algunos de estos caminos. Hay quiénes  han tratado infructuosamente de encontrar la respuesta adecuada por medio de su propio razonar, pero recordemos, que nuestros razonamientos no son una guía infalible y nos podemos equivocar (Proverbios 14:12), así que no se puede confiar con seguridad en nuestros pensamientos, pues solo es “lo que nos parece correcto”. Otros se limitan a aceptar los razonamientos propuestos por otras personas, que se precian de tener un mayor intelecto, o mayor experiencia. Pero esto nos lleva a la misma advertencia del caso anterior, la otra persona puede estar equivocada, pues es simplemente su razonamiento, Muchos confían en lo que se ha transmitido por tradición, pero también caen en el mismo peligro y toman un camino equivocado. Otros confían que su respuesta es la mejor porque no tiene los errores evidentes en que caen otros (Lucas 18:11-12), pero debemos entender que el no estar tan mal no significa estar bien. 

Después de lo expuesto anteriormente debemos buscar las respuestas en una fuente verdaderamente confiable y segura. 

DIOS REVELA SU VOLUNTAD 

En primer lugar no debemos olvidar que siendo el Creador el que determinó nuestra naturaleza y propósito. El es el único que puede responder con certeza a dichas inquietudes. Así pues, no esta en el hombre, por más que se esfuerce, encontrar el camino seguro (Jeremías 10:23). 

Así como yo no puedo saber lo que piensa otra persona si no me lo dice, tampoco podría saber lo que Dios quiere si no me lo comunica (1 Corintios 2:11). En este punto es donde se muestra la importancia de la Biblia, pues es la revelación de Dios a los hombres; en ella podemos encontrar el motivo de nuestra existencia y la naturaleza de nuestro ser 

LA BIBLIA PUEDE SER ENTENDIDA 

Primeramente diremos que la Biblia es una colección de 66 libros, escritos por aproximadamente 40 hombres inspirados (2 Pedro 1:20-21), quienes recibieron de parte del Espíritu de Dios las cosas que escribieron (1 Corintios 2:12-13). 

Siendo la Biblia el mensaje inspirado por Dios a los hombres, puede ser entendida por todos, pues esa es su voluntad (Lucas 10:21). Pero entonces ¿por qué se llega a diferentes interpretaciones?  La verdad es que esto depende de la actitud con que el hombre llegue a la Biblia; por esto el Señor habla de recibir la Palabra como niños, es decir ajenos a todo prejuicio, permitiendo que sea Dios el que exprese su voluntad, ya que la Biblia no es sabiduría humana intelectual, sino palabra espiritual y sencilla (1 Corintios 2:14-16). Es también importante entender que en la Biblia se encuentran algunas cosas difíciles de entender (2 Pedro 3:16) que requieren un estudio paciente y ordenado. 

Entonces el hombre debe acercarse a la Biblia con la certidumbre de que la puede entender claramente como Dios lo quiere, así que la actitud que se debe tomar es la de escuchar a Dios, ajenos a todo prejuicio, escudriñando continuamente para comprobar si lo que se nos enseña es la verdad, actitud que tenían las personas en Beréa que no creyeron al apóstol Pablo sin antes haber examinado las escrituras (Hechos 17:10-11), y así, hacer solo lo que Dios desea que hagamos, cumpliendo con el propósito que El tiene para nosotros (Santiago 1:21-22). 

LA BIBLIA ES PERFECTA 

Ahora observemos otro tópico: La suficiencia de la Biblia. Dios en su infinito amor y sabiduría y queriendo que todo fuera claro para nosotros no ha dejado oculta cosa alguna que nosotros necesitáramos, sino al contrario nos ha revelado todo lo que el hombre debe saber en cuanto a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3). Entonces no debemos recurrir a otras posibles fuentes porque todo lo que necesitamos saber está en la Biblia y si no está, es porque no lo necesitamos (Deuteronomio 29:29). La Biblia es el libro perfecto, esto quiere decir que ni le sobra ni le falta algo, y hay severas advertencias para quien le quite o le añada algo, (Deuteronomio 12:32, Proverbios 30:5-6, Apocalipsis 22:18-19).
 

LAS DOS GRANDES DIVISIONES 

Como ya hemos mencionado la Biblia es un libro de estudio no solo de lectura, recordemos lo que el Señor pedía a sus discípulos Juan 5:39, es necesario escudriñar cuidadosa y profundamente para encontrar el tesoro escondido, para comenzar bien con este estudio debemos dividir ordenadamente las Escrituras (2 Timoteo 2:15). La primera división que salta a la vista es la de los dos testamentos. El antiguo, nos habla del pacto que Dios hizo con Israel (Éxodo 34:27-28) y la historia de este pueblo en la tierra prometida hasta que la misma nación invalidó el pacto de Dios por lo cual fue desechada y prometido un Mesías que sería mediador de un nuevo pacto (Jeremías 31:31-32). Este nuevo pacto es el testamento de nuestro Señor Jesucristo que es establecido con todas las familias de la tierra (Romanos 1:16-17), así hoy en día todo el que quiera entrar en pacto con Dios debe hacerlo siguiendo las enseñanzas del nuevo testamento y observando los principios del antiguo testamento. 
 

LA ACTITUD CORRECTA 

En conclusión podemos decir, que siendo la Biblia el mensaje de Dios a los hombres, nosotros podemos entenderla tal como Él lo quiere, solo es necesario observar la actitud correcta, la cual podemos resumir en los siguientes puntos: 

·        Entender que la Biblia es perfecta, ni le sobra ni le falta.

·        Aceptar que es suficiente para nuestra salvación.

·        Escuchar sin ningún prejuicio el mensaje con el propósito de obedecer.

·        No colocar la confianza en hombres, sino por el contrario escudriñar las Escrituras para comprobar toda enseñanza.

·         Estudiar continua, ordenada y diligentemente

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