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“Unidad en la diversidad”

Por Wayne Partain

 
 
   

     La doctrina llamada “unidad en la diversidad” es una de las doctrinas más peligrosas inventadas por el Diablo, porque abre las compuertas a todo error doctrinal. 

       Entre las denominaciones se le llama ecumenismo. Por ejemplo, aunque enseñen doctrinas contradictorias sobre el bautismo, el Espíritu Santo, el gobierno eclesiástico, etc., se unen para tener campañas y otras actividades. A los hermanos no les gusta este término y para suavizarlo dicen “unidad en la diversidad”, pero el cambiar la etiqueta no cambia la mercancía.

     Muchos textos enseñan que no debe haber comunión con los que practican el pecado o enseñan el error doctrinal, no importa quién sea culpable.

       1 Juan 1, “5  Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.  6  Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad”. Debe haber comunión solamente con los enseñan y practican la verdad.

       2 Corintios 6, “14  No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas”. El error no es luz, sino tinieblas. El cristiano no debe unirse en yugo desigual con los que enseñan error, no importa quién sea.

       2 Juan “9  Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.  10  Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis ¡Bienvenido!  11  Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”.

       No debe haber comunión con los que enseñen error aunque profesen ser hermanos “conservadores” (hermanos que se oponen a la iglesia patrocinadora, las escuelas y clínicas establecidas por iglesias de Cristo, el evangelio social, etc.).

       Lamentablemente hay hermanos que profesan ser “conservadores” que enseñan o toleran el error doctrinal: p. ej.,

       (1) sobre el divorcio y segundas nupcias;

       (2) sobre la Deidad de Cristo; y

       (3) sobre los días de la creación.

        Estos temas no son cuestiones de opinión. La Biblia enseña la verdad sobre estos temas de manera explícita. La enseñanza sobre el bautismo, la cena o la ofrenda no es más clara que la enseñanza sobre estos temas. Y todos pertenecen a “la fe una vez dada a los santos” (Judas 3).

       Los proponentes de estos errores dicen que no quieren división. Quieren ser aceptados como hermanos fieles. Quieren que sus doctrinas erróneas sean aceptadas como opiniones.

       De esto hablamos cuando decimos “unidad en la diversidad”, porque tales hermanos quieren que haya unidad aunque haya diversidad de enseñanzas sobre la “doctrina de Cristo” (2 Juan 9). Además, algunos hermanos que no aceptan estos errores sí afirman que debe haber comunión con los hermanos que los enseñan. Este concepto es incorrecto. No es nada aceptable. El propósito de este estudio es, pues, para combatir este concepto erróneo de la unidad falsa.

      

Definición del término unidad

       heis, uno … metafóricamente, se emplea de unión y concordia, p.e., Jn 10:30 … 17:21, 22” (Diccionario, W. E. Vine).

       Juan 17:21, para que todos sean uno (Hech. 4:32, "de un corazón y un alma"; Efes. 4:3-6 en "una fe"); como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti -- El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están perfectamente unidos en el mismo propósito en la misma obra. 8:19; 14:7 (los que conocen a Cristo conocen también al Padre); 12:45; 14:9 (los que vieron a Cristo vieron al Padre); 12:44 (los que creen en Cristo creen también en el Padre); 14:21-24 (los que aman a Cristo aman al Padre); 13:20 (los que reciben a Cristo reciben al Padre); 5:23 (los que honran a Cristo honran al Padre); 15:23 (los que rechazan a Cristo rechazan al Padre).

       -- que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. -- ¿Ruega Jesús solamente por la unidad de sus discípulos entre sí? No, sino que seamos uno en el Padre y en el Hijo. Muchos grupos están unidos entre sí, y se jactan de esa "unidad", pero la oración de Jesús no tiene nada que ver con la unidad de religiones humanas.

       El ser uno en el Padre y en el Hijo requiere la sumisión a la enseñanza de Cristo y los apóstoles que está registrada en los veintisiete libros del Nuevo Testamento, es decir, no solamente la enseñanza acerca de Cristo en Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sino también la enseñanza de El in esos libros, y la de los apóstoles inspirados en Hechos de los Apóstoles y en las epístolas y en el Apocalipsis (1 Cor. 2:11-13; 2 Ped. 3:1; 1 Jn. 4:6). Los que se apartan de la verdad se apartan de Dios y también de los discípulos fieles. Cuando los discípulos de Cristo se extravían y no perseveran en la doctrina de Cristo (2 Jn. 9), se alejan de Dios, e ineludiblemente se alejan los unos de los otros y, al hacerlo, ya no promueven la causa de Cristo, sino la causa de Satanás.

       Pablo explica cómo evitar y cómo corregir la división: "cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios" (1 Tes. 2:13); "que habléis todos una misma cosa" (1 Cor. 1:10); "Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu ... una misma esperanza ... un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre" (Efes. 4:3-6).

       Cristo no oró por la unión de las muchas denominaciones porque éstas son iglesias establecidas por los hombres. Son humanas en todo sentido: en nombre, en organización, en doctrina, en culto y en propósito (obra). En realidad los fundadores y proponentes de tales iglesias ni siquiera buscan la unidad. No creen que sea posible ni deseable. Cada religión defiende su derecho de existir y de trabajar para su crecimiento. No creen que la doctrina sea la base de la unidad, y creen que su organización eclesiástica es cosa insignificante. En cuanto al culto creen que hay completa flexibilidad y libertad, pues todo grupo simplemente hace lo que agrade a sus feligreses y lo que les pueda ayudar a ganar más miembros. La religión más popular del tiempo moderno es el pentecostalismo, porque el llamado "culto" es nada más una libre expresión de las emociones. La oración de Jesús en este capítulo no tiene nada que ver con alguna supuesta unidad de tales grupos.

       Muchos religiosos -- hasta miembros de la iglesia del Señor -- dicen que la doctrina no es la base de la unidad. Entonces, si la base de la unidad no es la doctrina de Cristo, entonces la unidad no tiene base. Si no importan las diferencias en cuanto al plan de salvación, el culto, la organización y la obra de la iglesia y otras doctrinas semejantes, ¿qué cosas tendrán importancia? Puesto que la unidad tiene que ver con la comunión, ¿en qué otras cosas habrá comunión? La verdad es que precisamente en estas cosas (la doctrina, el culto, la organización y la obra de la iglesia) debe haber unidad, pero no puede haber unidad entre las denominaciones porque rechazan esta base bíblica. Tampoco puede haber comunión con hermanos que enseñen error doctrinal.

       Pero la oración de Jesús sí tiene que ver con la necesidad de unidad entre los miembros de la iglesia de Cristo. Durante los pocos años del ministerio de este servidor ha habido divisiones amargas causadas por la enseñanza de las doctrinas y mandamientos de los hombres: p. ej., (1) el establecimiento de instituciones e "iglesias patrocinadoras" que se encargan del dinero de muchas (potencialmente todas) las congregaciones para hacer obras de edificación, evangelismo y benevolencia; (2) varios aspectos del calvinismo con respecto al pecado y al plan de salvación; (3) el llamado "individualismo" que niega la existencia de la iglesia local; (4) la doctrina de que el adulterio mencionado por Cristo en Mat. 19:9 no es sexual, sino sólo los trámites legales para divorciarse y volver a casarse; (5) la doctrina de que al venir al mundo Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos divinos (o del uso de ellos); y (6) la doctrina de que los días de Génesis 1 son períodos largos (edades geológicas) de millones de años. Todos estos errores afectan la comunión y causan divisiones en la iglesia.

       Los hermanos liberales son los que no respetan la autoridad de Cristo y los apóstoles con respecto a la naturaleza, organización y obra de la iglesia y otras prácticas (no conservan el patrón apostólico, 2 Tim. 1:13). Es triste leer los comentarios de estos mismos hermanos acerca de la división: p. ej., "Es precisamente en la cuestión de división que la iglesia de Dios está más indefensa en el tiempo presente. Ninguna cosa produce más infidelidad e injusticia que las doctrinas conflictivas de los profesados seguidores de Cristo. Por medio de multiplicar las divisiones, Satanás ha evitado que innumerables millones obedezcan al evangelio" (James Burton Coffman). "El espíritu de esta oración es totalmente ajeno al espíritu faccioso que frecuentemente caracteriza a los miembros de la iglesia; y los que promueven partidos, facciones y divisiones en el cuerpo del Señor son culpables del pecado grave ... Dos de las cinco peticiones son por la unidad del pueblo del Señor, y mientras que las divisiones que ahora desgarran el cuerpo de Cristo evitan la consumación de su sincero deseo para su pueblo, esperemos y oremos y trabajemos con el fin de que todos los que lleven el nombre de Cristo algún día puedan ser uno y que todos los cismas, divisiones, contenciones, enajenaciones, con toda la rivalidad y amargura, terminen para siempre, y que los que profesan ser sus seguidores ¡manifiesten delante del mundo la bendita unidad por la cual El oró!" El autor de esta última cita (Guy N. Woods) era el campeón, el debatista principal, que por muchos años defendió las innovaciones principales -- la "iglesia patrocinadora" y las instituciones de la iglesia -- que causaron tantos "cismas, divisiones, contenciones, enajenaciones ... y amargura" entre hermanos".

       Aparte de las divisiones causadas por el error doctrinal, también ha habido muchas divisiones a causa de la carnalidad de los miembros (1 Cor. 3:1-4). Las obras de la carne (Gál. 5:19-21) no solamente destruyen la unidad de la iglesia, sino también a la iglesia misma: "acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios". La unidad es uno de los temas dominantes de las epístolas (p. ej., Rom. 12:16; Efes. 2:16; Fil. 1:27; 2:1-4). Lucas describe la unidad que existió entre los apóstoles y otros discípulos (1:14; 2:1, 46; 2:46; 4:32).

 

Textos que condenan facciones

       -- Rom. 16, “17  Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”. Algunos causan divisiones y tropiezos enseñando doctrinas falsas, pero si algún hermano insiste en imponer su opinión sobre la iglesia esto también puede causar desavenencia y división. También si los miembros de una congregación simplemente no quieren mantener una relación hermanable para estar en paz, y optan por separarse y formar dos o tres grupos, obviamente alguien o algunos están causando divisiones.

       -- 1 Cor. 1, “11  Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.  12  Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo”; 3, “3 aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?  4  Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?” 4, “6  Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros”. En este caso no estaba involucrado ningún error en cuanto a doctrina, sino que los miembros se dividían en bandos siguiendo a los hombres, o como en el caso del capítulo 11, formaban bandos y menospreciaban a los miembros pobres (versículos 18-22).

       Como había seguidores de diferentes predicadores en Corinto, hoy en día es una causa principal de la división. Algún predicador muy autoritario tendrá seguidores. Le seguirán porque creen que este predicador sí sabe lo que está diciendo, sabe mucha Biblia y tiene la verdad, aunque obviamente ellos mismos no han estudiado a fondo para sí mismos. A veces no saben casi nada del texto o los textos bajo consideración, sino que están encantados del predicador que para ellos es superior, más estricto (y por eso más santo), mejor instruido, etc.

       -- 2 Cor. 12, “20  Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes”.

       --  Gál. 5, “19  Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  20  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras (enojos, LBLA), contiendas (rivalidades, LBLA), disensiones, herejías (sectarismos, LBLA) 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Obviamente este texto no recibe la atención que debe recibir en algunos lugares, porque congregaciones se dividen aunque no tengan ningún problema doctrinal. Simplemente no se aguantan, no se soportan y se separan para formar otro(s) grupo(s). Si no se llevan bien aquí en la tierra ¿piensan que se llevarán bien en el cielo? Si son carnales, no van al cielo según este texto: “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

       -- Tito 3, “10  Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo”. Estos estaban involucrados en cuestiones necias sobre genealogías, etc.; es decir, pueden causar problemas en la iglesia y hasta divisiones sobre cuestiones que no importan (como las de Rom. 14). Sin embargo, aunque el tema tratado no sea de gran importancia, el causar división sí es importante porque es pecado y Pablo dice, “después de una y otra amonestación deséchalo”. ¿Cuántas iglesias hacen esto? Si no disciplinan al hermano faccioso, habrá resultados desastrosos.

       -- 3 Jn. “9  Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.  10  Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia”. Este Diótrefes tiene muchos descendientes. Aunque no haya “problema doctrinal” no faltará en algunas congregaciones un prepotente como Diótrefes que si no puede controlar la iglesia la destruirá (desde luego, si la controla, ya está arruinada).  

       Para promover la unidad es necesario que todo cristiano practique las exhortaciones en cuanto a la relación correcta los unos con los otros (13:34, 35; Rom. 12:10; 1 Cor. 12:25; Gál. 5:13-15, 26; 6:2; Efes. 4:2, 32; 1 Tes. 5:11; Heb. 10:24; Sant. 4:11; 5:9, 16).

 

La verdadera base de la unidad

       En el mismo texto donde Cristo pide la unidad, explica la base de la unidad. Jn. 17, “8  porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste … 14  Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”. Antes de pedir la unidad, El dijo que había dado a sus apóstoles la Palabra de Dios, para que en base a ella todos podrían estar unidos. No hay otra base de unidad.

       1 Cor. 1, “10  Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. Pablo no sólo enseña la unidad, sino que les dice cómo se puede efectuar: “que habléis todos una misma cosa”, y obviamente esa “una misma cosa” tiene que ser la Palabra de Dios. Según Juan (3 Jn 4), los hijos de Dios deben andar en la verdad; los que lo hacen estarán unidos.

       Efes. 4, “3  solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;  4  un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;  5  un Señor, una fe, un bautismo,  6  un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Esta es la verdadera plataforma de la unidad. ¿Qué tanta diversidad hay en estas siete unidades? Como hay un solo Padre, un solo Cristo, un solo Espíritu Santo, y una sola esperanza, también hay un solo cuerpo, una sola fe, un solo bautismo. La unidad requiere que entendamos la voluntad de Dios. Efes. 5, “17  Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”, y habiendo entendido la verdad, es necesario que estemos firmes en la verdad. Efes. 6, “13  Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”; Fil. 1, “27  Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio”. Todos los cristianos deben estar “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. Esto significa esfuerzo. Todos deben querer la unidad y procurarla.

       Según los sectarios, los hermanos liberales (institucionales) y los nuevos promotores de la “unidad en la diversidad” entre hermanos que profesan ser conservadores, no puede haber unidad si insistimos en apegarnos al patrón bíblico, pero escuchemos al apóstol Pablo: “13  Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 1:13). La palabra forma es hupotoposis, “una delineación, bosquejo … se usa metafóricamente para denotar una pauta, ejemplo” (WEV).

       La “unidad en la diversidad” que tantos hermanos quieren no es la unidad bíblica, sino el compromiso con el error. Los promotores de la “unidad en la diversidad” quieren comprometer la verdad -- modificarla, ajustarla, debilitarla y acomodarla al error para que sea más aceptable entre hermanos infieles y aun entre sectarios y mundanos.

       Cuando Jesús rogó al Padre que sus discípulos seamos uno, El no pidió la unidad en la diversidad. El ya había dicho que habría división por causa de su enseñanza (Mat. 10:34-38). También Pablo habla sobre esto en 1 Cor. 11, “19  Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”. También 1 Jn. 2, “19  Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”. Aparentemente algunos piensan que si hay división todos están mal (que la división en sí es mala), pero según estos textos es algo necesario. Tarde o temprano el error se descubre y entonces ¿qué harán los fieles? Lo corregirán si es posible y si no posible, habrá separación de alguna clase. Aplicarán los textos que hablan de no tener comunión con el pecado y el error doctrinal (Mat. 18:15-17; Rom. 16:17; 1 Cor. 5; 2 Tes. 3) o, en algunos casos los fieles tienen que salir. Esto sucedió muchas veces durante las décadas de los 1950 y 1960 cuando estaba cristalizando la división sobre la iglesia patrocinadora, instituciones y el evangelio social.

 

Definición del término diversidad

       La palabra diversidad quiere decir “variedad; diferencia, abundancia de cosas distintas”.

       ¿Puede haber unidad si hay diversidad? ¿Puede haber unidad si hay abundancia de doctrinas y prácticas religiosas que son distintas y contradictorias? Esto es precisamente el tema bajo consideración en este tratado. Es lo que quieren y promueven los modernistas. Este es el corazón del denominacionalismo, pues creen y enseñan que puede haber unidad aunque haya abundancia de diferencias doctrinales. Obviamente la unidad es una cosa y la diversidad es otra cosa, pero los proponentes de esta teoría hablan no de unidad sino de la comunión; es decir, tienen comunión aunque estén muy divididos en cuanto a sus varias doctrinas y prácticas.

       El propósito de esta doctrina falsa de la llamada “unidad en la diversidad” es, pues, ampliar la comunión. Los promotores de la “unidad en la diversidad” quieren que haya comunión con hermanos que enseñen y practiquen estos errores doctrinales como si fueran puras opiniones. Se cita frecuentemente Rom. 14, un capítulo que trata de opiniones. Esta doctrina abre las compuertas para la aceptación de todo error doctrinal. El hermano Rubel Shelley, evangelista de una iglesia de Cristo de Nashville, Tennessee, ha dicho que Romanos 14 cubre todo error doctrinal con la excepción del negar la Deidad de Cristo.

       Es concepto denominacional, pues las denominaciones siempre han dicho que “no importa lo que uno crea con tal que sea sincero”, que “cada quien puede interpretar la Biblia a su modo”, etc.

       Los promotores de la “unidad en la diversidad” también usan mal lo que Pablo dice en 1 Cor. 2, “2  Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado”, como si Pablo hubiera dicho que la doctrina no importa, sólo que uno crea en Cristo. ¡Cuántas veces han citado este texto los sectarios y los hermanos liberales (institucionales)! Lo inconsecuente de este concepto se ve en el hecho de que si predicamos a Cristo crucificado, lo predicaremos como Señor de todo, y si El es Señor de todo, debemos someternos a su ley. ¿Acaso habrá algún rey que no tenga leyes para sus súbditos? Por lo tanto, este texto, aun como lo tuercen, no les ayuda en su propósito de  promover la “unidad en la diversidad”. Cristo el Rey de su reino, la Cabeza de su iglesia, ejerce su autoridad a través de su palabra (el Nuevo Testamento).

       Es muy fácil observar que hay una clase de hermanos entre nosotros que no están satisfechos con el patrón original. En realidad muchos ni siquiera creen que el Nuevo Testamento nos proporciona un patrón que seguir. Los tales quieren cambios. Son como los israelitas que querían ser como las naciones vecinas (1 Sam. 8:5); quieren ser como las denominaciones.

       En la autopista Interstate 10, al salir de San Antonio, Texas, hacia el oeste, está un auditorio grande con el letrero “Oakhill Church of Christ” (Iglesia de Cristo). En esta iglesia predica un evangelista llamado Max Lucado. En 1997 este predicador asistió a una reunión de los hombres que se identifican como los “Promise Keepers” (los que cumplen promesas) y dio un discurso en el cual dijo que los cristianos deberían dejar de erigir paredes entre las denominaciones, que esas paredes deben derribarse. Otro evangelista llamado Mike Cope presentó una serie de lecciones en la iglesia de Cristo de la calle Highland de Abilene, Texas, titulada “Cristianos solamente – no los únicos cristianos”. Para probar que hay cristianos en todas las denominaciones él cita Rom. 14, 15. Dice que este texto enseña que debemos tener unidad unos con otros no obstante nuestras diferencias doctrinales. Dijo que tenía deseos de  intercambiar púlpitos con un pastor bautista.  Max Lucado ya lo practica.

       ¿Por qué no dejan éstos de usar el nombre “Church of Christ” (Iglesia de Cristo)? Ellos detestan todo lo que el nombre representa. ¿Por qué persisten, pues, en usarlo? Algunas iglesias de Cristo están agregando el nombre “Comunidad” para que suene más sectario. Esto ayuda un poco a identificarlos como sectarios, pero deben abandonar por completo el sagrado nombre de Cristo.

 

Muchos han querido pervertir el evangelio de Cristo

       Desde el primer siglo ha habido una cadena interminable de errores doctrinales que han pervertido el evangelio de Cristo:

       (1). Los judaizantes obligaban a los hermanos gentiles a convertirse en judíos para ser hijos de Dios. Hech. 15, “1  Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos … 5  Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés”. Estos pervertían el evangelio. Gál. 1, “6  Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.  7  No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.  8  Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. Pablo no era indiferente hacia los que promovían esa herejía, sino que  los resistía. Gál. 2, “5  a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros”.

       (2). Los que imponían leyes humanas sobre comidas y el ascetismo. Col. 2, “20  Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos  21  tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques  22  (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?  23  Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”. Los que promovían esta herejía imponían reglamentos con respecto a los alimentos y algunas formas del ascetismo. Véase también 1 Tim. 4:1-5. En lugar de ser indiferente o tolerante hacia tales errores Pablo decía claramente que era apostasía.

       (3). Algunos decían que Cristo no había venido en carne. 1 Jn 4, “3  y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”. Juan, el apóstol que hablaba tanto de amor, no promovió la unidad en la diversidad doctrinal, sino que denunció fuertemente a los anticristos, los que decían que Cristo no había venido en carne. Véase también 2 Jn. 7. 

       (4). La Iglesia Cristiana.  A fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, al apartarse de la verdad (y de hermanos fieles) la Iglesia Cristiana abandonó el énfasis bíblico sobre el evangelio que salva el alma, para concentrarse en el evangelio social. Sin embargo, esta iglesia (denominación) habría aceptado tener plena comunión con las iglesias de Cristo con un sólo requisito: de que éstas no condenaran sus innovaciones; es decir, no tienen que usar el instrumento de música, no tienen que enviar dinero a la Sociedad Misionera, etc., sino que con solamente no condenar las prácticas de la Iglesia Cristiana serían aceptadas como hermanos amados. Esto habría sido “unidad en la diversidad doctrinal”. Algunos hermanos que se oponían al instrumento de música en el culto siguieron en comunión con la Iglesia Cristiana y, como consecuencia, su oposición al instrumento no llevaba peso alguno. Es obvio a todos que en realidad el tener comunión con alguna práctica indica aceptación de tal práctica. Por más que se proteste diciendo “No creo en eso; me opongo a eso”, sus palabras son huecas y caen al suelo, simplemente porque ¡la comunión significa aprobación!

       (5). La centralización. A mediados del siglo XX muchos hermanos aceptaron la iglesia patrocinadora, la centralización, el establecimiento de instituciones (escuelas, clínicas, asilos, etc.), el evangelio social y otras innovaciones, pero con todo gusto aceptaban la comunión de predicadores e iglesias fieles con tal que éstos no dijeran nada en contra de sus prácticas erróneas. Esta es “unidad en la diversidad”. Las iglesias innovadoras (liberales) quieren comunión con las iglesias fieles (las que rechazan las instituciones, etc.) y habría plena comunión entre todas con tal que no se condene ninguna práctica de las iglesias institucionales. Sin embargo, muchos de nosotros nos oponíamos a sus innovaciones y nos cortaron la comunión (incluyendo la ayuda económica).

       (6). “The New Unity Movement”.  Poco después, por haber aceptado una versión modificada del calvinismo, algunos hermanos comenzaron el llamado “New Unity Movement” (Movimiento Nuevo de la Unidad) para promover la “unidad” de todos los segmentos del Movimiento de Restauración (la Iglesia Cristiana, las iglesias institucionales como también las que se oponían al institucionalismo, las iglesias que prohíben clases bíblicas y copitas para la comunión, iglesias milenarias, etc.). Esta es la “unidad en la diversidad”. Otra vez, el único requisito es que todos acepten a todos, con toda su “diversidad” de doctrina y práctica y que nadie condene la práctica de nadie.

       Las denominaciones quieren la unidad en la diversidad, es decir, que todas tengan comunión las unas con las otras aunque tengan diversidad de doctrinas y prácticas contradictorias. Son tolerantes con respecto a diversas doctrinas porque se basan en el calvinismo que enseña que todos nacen depravados, que la salvación es por la gracia sola y la fe sola, etc.; es decir, puesto que, según los teólogos evangélicos, el hombre tiene naturaleza corrupta, su salvación depende totalmente de Dios y por eso, lo que el hombre haga o no haga no afecta su salvación. Desde luego, pues, pueden tener unidad a pesar de la gran diversidad de doctrinas y prácticas aunque sean contradictorias. Además, bajo la dirección de líderes modernistas se negaba la inspiración de las Escrituras y gran parte de lo sobrenatural y se olvidaba del propósito de la venida de Cristo para salvarnos. En lugar del evangelio de la redención del alma se enfatizaba el evangelio de la redención social. Se cambió la misión de la iglesia de lo espiritual a lo material y se construían escuelas, hospitales y toda clase de institución servicial para mejorar la vida terrenal. En lugar de predicar la justicia de Dios (según la Biblia), predicaban la justicia social para promover la equidad, eliminar la pobreza, etc. En tales actividades era aun más fácil practicar la unidad en la diversidad.

       Los hermanos que promueven el llamado “New Unity Movement” lo hacen porque han caído bajo la influencia del calvinismo.

       (7). El matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias. Otro ejemplo de la “unidad en la diversidad” es que algunos hermanos que enseñan la verdad sobre el divorcio y segundas nupcias tienen comunión con los hermanos que enseñan y practican varios errores sobre este tema.

       Jesucristo dice, Mat. 5, 32  Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio” y en Mat. 19, “9  Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”, pero hay hermanos que profesan ser “conservadores” que rechazan esta enseñanza. Dicen que esta enseñanza no es para el inconverso. Enseñan que el adulterio no es adulterio físico (sexual), sino figurado. Enseñan que aun el fornicario repudiado se puede volver a casar. Enseñan que el bautismo lava la unión adúltera. Enseñan que todos los divorciados están libres para volver a casarse. En fin, niegan lo que Jesucristo enseña sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias, pues aprueban la unión adúltera que Jesús condena y tienen comunión con el adulterio.

       Además, los que promueven “la unidad en la diversidad” enseñan que debe haber comunión con los que enseñan y practican el error sobre el divorcio y segundas nupcias. De esta manera éstos también tienen comunión con el adulterio.

       Por ejemplo, supongamos un caso. Hermano A enseña error sobre el tema del divorcio y como consecuencia hay una pareja en la congregación donde él predica que vive en adulterio. Hermano B no aprueba esa doctrina y práctica, pero acepta “la unidad en la diversidad” y tiene comunión con el hermano A (por ejemplo, se ayudan en series de servicios). Entonces, dicha pareja se muda de la iglesia donde predica el hermano A para ser miembro donde predica el hermano B y para ser consecuente el hermano B tiene que aceptarla. ¿Cómo puede rehusarla puesto que tiene comunión con el hermano A? Ahora tanto el hermano B (que se opone al error sobre el divorcio pero que aboga por “la unidad en la diversidad”) como el hermano A, tienen comunión con el adulterio. Este es el fruto de “la unidad en la diversidad”.

       Esto ha tenido un efecto muy negativo sobre la obra hispana, porque los hermanos Raymundo González, Mel Rose y otros de California que enseñan estos errores doctrinales han trabajado mucho en México, El Salvador y otros países latinos. El hermano Mel Rose ha dicho repetidas veces que toda la controversia sobre el divorcio y nuevas nupcias es pura opinión. Si hermanos fieles aceptaran que los errores fueran opiniones habría perfecta paz y armonía entre todos, pero si aceptamos las tinieblas ya no tendremos comunión con Dios (1 Jn. 1:5, 6).

       (8). La Deidad de Jesucristo. Entonces hace unos diez años algunos comenzaron a negar la Deidad de Cristo diciendo que cuando estaba en la tierra se despojó de sus atributos divinos o que nunca usó ningún atributo divino. El originario de esta herejía es el hermano John Welch de Indianapolis, Indiana. El hermano Gene Frost de Louisville, Kentucky, escribió una explicación detallada de la apostasía del hermano Welch en Gospel Truths, Septiembre de 1994. La información siguiente viene de ese artículo: el hermano Welch dijo, “Todas las cualidades y características que hubieran sido de Cristo como divino fueron dejadas. Le fueron quitados todos los privilegios y poderes que hubiera existido” (Faith and Facts, abril de 1987, pág. 12). Según esto, al venir Cristo a la tierra la misma naturaleza de Dios, las cualidades que constituyen lo que es Dios ya no pertenecían a Jesucristo. En una discusión con varios hermanos el día 8 de enero de 1991 en Beaver Dam, Kentucky, el hermano Welch dijo, “Yo creo que Jesús se despojó a sí mismo. Yo creo que él entregó los poderes y prerrogativas antes de venir a la tierra, y que mientras estuvo aquí en la tierra él era, en esencia, el Hijo de Dios, pero que él vivió como un hombre”. Luego en su debate con el hermano Tom O’Neal (los días 1-5 de agosto, 1993 en Bowling Green, Kentucky) el hermano Welch comenzó otra táctica, ya no insistiendo que Cristo había dejado sus atributos divinos, sino afirmando que no los usaba, pero aun en el mismo debate usaba las expresiones tener y usar intercambiablemente, porque no es difícil comprender que si Jesús no usaba los atributos divinos fue porque no los tenía. Obviamente ¡el no usar atributos divinos equivale a no tener atributos divinos! Esto es negar a Cristo. Es puro modernismo.

       Jesucristo dice, Juan 8, “58 Antes que Abraham fuese, Yo Soy”; Juan 6, “35 Yo soy el pan de vida”; Juan 8, “12 Yo soy la luz del mundo”; Juan 10, “9 Yo soy la puerta”; Juan 10, “14 Yo soy el buen pastor”; Juan 11, “25 Yo soy la resurrección y la vida”; Juan 14, “6 Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”; Juan 15, “1 Yo soy la vid verdadera”. Sin embargo los hermanos modernistas niegan todo esto diciendo que Jesucristo nunca – ni una sola vez – usó o demostró ningún atributo divino. Habría sido completamente imposible demostrar que El era el Yo Soy, el pan de vida, la luz del mundo, la puerta, el buen Pastor, la resurrección y la vida, el camino, la verdad y la vida, la vid, etc. sin usar ningún atributo divino.

       Jesucristo perdonaba pecados (Marcos 2:5; Luc. 7:48), pero para el hermano modernista al perdonar pecados Jesús sólo usó atributo humano y no divino.

       Jesucristo era adorado (Mat. 2:2; 28:17; Juan 9:38), pero para el hermano modernista el recibir adoración no mostró ningún atributo divino.

       Sin embargo, el apóstol Pablo dice, Col. 2, “9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.        ¿Qué dice el hermano modernista de todo esto? Lo deja a un lado precisamente como lo hacen los testigos del Atalaya. Hace caso omiso de Juan 1, “18  A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. También Juan 14, “9  Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” ¿Jesús mostró al Padre, le dio a conocer, con puros atributos humanos? Esta falsa doctrina es puro modernismo. Los que la enseñan predican a otro Jesús (2 Cor. 11:4).

       ¿Cómo, pues, tendremos comunión con los tales? Es tener comunión la luz con las tinieblas. Si tenemos comunión con ellos, entonces en cualquier momento ellos pueden enseñar su error en la misma iglesia donde somos miembros. ¿Qué significa la comunión? Significa colaborar, cooperar, trabajar juntos. En esto se ve la insensatez de la llamada "unidad en la diversidad”. No significa promover la verdadera unidad, sino comprometer la verdad como si no valía más que el error.

       Si Cristo no hubiera usado sus atributos divinos, no habría manera alguna de saber que los poseía. De esa manera con pura astucia el hermano Welch constantemente usa los dos términos intercambiablemente, porque es más fácil convencer a los hermanos ingenuos que Jesús no usaba sus atributos divinos que el convencerlos que no los tenía. Al principio cuando el hermano Welch enseñaba que Jesús se despojó de sus atributos divinos (aun de su Deidad), había mucha protesta, mucha oposición, porque obviamente si eso hubiera ocurrido, entonces Jesús habría sido, como el hermano Welch dijo al principio de la controversia, “an ordinary guy” (un tipo ordinario). Se calmó la tempestad un poco cuando él comenzó a engañar con la expresión “no los usó” pero los que no son niños en su capacidad de razonar bien reconocen que no hay diferencia entre el “no tener” y el “no usar”. No hemos sido engañados nada por su astucia. Como descarados modernistas él y sus socios todavía niegan al Cristo del Nuevo Testamento. Niegan su Deidad y predican a “otro Cristo”.

       Como Hijo de Dios (Dios el Hijo), Cristo hizo señales para convencernos que El es en verdad el Hijo de Dios (expresión que equivale a Dios, Jn. 1:1; 8.58; 20:28; Rom. 9:5; Col. 2:9; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1; 1 Jn. 5:20). Juan dice claramente (cap. 20), “30  Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  31  Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. El hermano Welch y sus socios dicen que estas señales prueban que Jesús era lo que reclamaba ser, pero las señales mismas dicen algo. Llevan un mensaje. Las señales de Cristo dicen a todos que El es el Hijo de Dios. Se puede ver en muchos textos que “Hijo de Dios” equivale a Dios. Uno de ellos es Juan 10, “30  Yo y el Padre uno somos.  31  Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.  32  Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?  33  Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios … 36 … vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?”

       Sin embargo, el hermano Welch y sus socios no quieren que haya división sobre esta controversia. Quieren que haya “unidad en la diversidad”. Quieren seguir en comunión con los que rechazan esa herejía, y lamentablemente algunos hermanos que enseñan la verdad no toman en serio ese error y siguen teniendo comunión con los falsos maestros. Que nadie diga que este problema no puede afectar la obra hispana, porque los hermanos John Welch, Keith Sharp, Jeff Asher y otros de los que enseñan esta herejía ya han trabajado en Centro América (Belize).

       Los hermanos que enseñan que Jesucristo nunca usó ningún atributo divino no quieren división. Quieren aceptación. Quieren que todos seamos hermanos unidos, pero el precio de esa “unidad” es que no se diga nada acerca de su error. ¿Qué dice Jesús sobre esto en Mat. 10:32, 33?

 

       (9) Algunos hermanos “conservadores” enseñan que los días de la creación eran períodos largos (edades geológicas) aun de millones de años.

       ¿Por qué enseñan algunos hermanos que los días de Génesis 1 no eran días literales, sino edades (períodos largos de millones de años)? La única razón posible es para favorecer la idea falsa de la evolución. Repito: Los únicos que piensan que no eran días literales son los que tienen el propósito de comprometer la verdad y acomodarla a las supuestas “edades geológicas” – y la única razón para enseñar las supuestas “edades geológicas” es para acomodar la evolución.

       Pregúntese, ¿para qué quiere alguno pensar en términos de millones o billones de años cuando se trata del origen del universo y del hombre? La única cosa que necesita tanto tiempo es la evolución. Aparte de promover la evolución no hay propósito alguno para enseñar que los días de Génesis 1 no eran días literales y consecutivos de 24 horas cada uno.

       Génesis 1, “5  Y fue la tarde y la mañana un día”; Génesis 1, “14  Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”. Obviamente Génesis habla del día normal, día de 24 horas (“la tarde y la mañana un día”). Los días eran días literales como los años eran años literales. Si los “días” eran de millones de años, ¿de cuánto tiempo eran los “años”?

       La palabra día no podía usarse en sentido figurado en este texto porque es la primera vez que la palabra se usa en la Biblia. Desde luego, una palabra tiene que usarse en su sentido literal antes de usarse en sentido figurado.

       Exodo 20, “11  Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo”; este texto confirma que Génesis 1 habla de días literales. Sin embargo, el hermano modernista niega lo que Génesis 1 dice explícitamente. Dice que los días de Génesis 1 eran períodos de creación (edades geológicas) de millones de años. Dice esto para tratar de armonizar la Biblia con la ciencia falsamente así llamada (1 Tim. 6:20).

       Este tema tiene que ver con “la unidad en la diversidad”, porque aunque algunos hermanos niegan que Dios creó los cielos y la tierra en seis días literales y consecutivos, creen que esto no debe afectar la comunión, o sea, que debe haber “unidad en la diversidad”.

       Y al mismo tiempo otros hermanos que afirman la verdad (de que Dios sí creó el cielo y la tierra en seis días literales) enseñan que ese error no afecta la salvación y que tampoco debe afectar la comunión. Esto es lo que significa “la unidad en la diversidad”. Es simplemente otra táctica del modernismo cuyo propósito es negar la palabra de Dios.

       Si no debemos creer lo que dice Génesis 1, ¿por qué debemos creer lo que dice Génesis 2 sobre la creación de la mujer, o lo que dice Génesis 6-9 acerca del diluvio? Todos deben reconocer que el libro de Génesis es el campo de batalla principal en la lucha contra los modernistas. Es por eso que estamos enfatizando que los hermanos que promueven “la unidad en la diversidad” y comprometen la verdad para “armonizar” el relato de Génesis 1 con la “ciencia falsamente así llamada” es porque han caído en la trampa del modernismo.

       Enseña este error el hno. Efraín Pérez de Chile. Tiene estudios escritos que ha repartido extensamente. El problema está concentrado principalmente en Florida College de Tampa, Florida. Uno de los maestros de Biblia llamado Shane Scott lo ha enseñado y el director del departamento de Biblia (Ferrel Jenkins) lo apoya, indicando que esta enseñanza debe ser tratada como opinión. Aun el presidente de Florida College (Colly Caldwell) ha apoyado a estos dos maestros bíblicos. Es otro caso, pues, de la “unidad en la diversidad”. Este error se ha expuesto ampliamente en dos publicaciones de Internet (Watchman Magazine y Gospel Anchor), como también en los periódicos Truth Magazine y Gospel Truths. El hno. Bill Reeves refutó el estudio de Hill Roberts que fue traducido, publicado y enseñado por el hermano Efraín Pérez de Chile. Si alguno desea obtener copia del estudio del hermano Reeves, su dirección es 680 Winchester Drive, Hopkinsville, KY 42240. Su dirección email es blaitch@apex.net.

       Cuando los hermanos fieles tienen que exponer el error de hermanos que aceptan y enseñan algún error doctrinal, algunos hermanos se escandalizan porque quieren paz y comunión con el hermano errado en lugar de paz y comunión con Cristo. Por ejemplo, al examinar la herejía del hermano Efraín Pérez, el hermano Bill Reeves se apegó a los puros hechos, citando verbalmente las cartas y otros escritos del hermano Efraín. Solamente defendió la verdad de la Biblia y expuso el error del hermano Pérez, pero ha sido criticado porque algunos exaltan al hombre sobre Cristo. Si algún hermano piensa que el hermano Reeves era “injusto con Efraín” (como dijo un hermano), ¿por qué no se dedica a la tarea de exponer esa injusticia para que el hermano Bill se arrepienta de tal “injusticia”?

(Véase el estudio más amplio sobre este tema al final de este tratado)

 

La comunión

       El cristiano no debe tener comunión con el pecado. Algunos hermanos dicen que no están de acuerdo con los que enseñan error sobre el divorcio y nuevas nupcias, sobre la Deidad de Cristo, sobre la Creación, etc., y aun enseñan la verdad y denuncian estos errores, pero todo es en vano si van tomados del brazo, teniendo comunión con los proponentes de estos errores. La influencia de todo evangelista, anciano, maestro, etc. no va con su predicación sino con su comunión; es decir, si enseña la verdad, pero persiste en recibir y tener comunión con el hermano que enseñe error (o la iglesia que enseñe o practique el error) su influencia  no apoya la verdad sino el error. Esta sencilla verdad se ha observado en muchos casos a través de los años. Por correctos que sean en su predicación todo es en vano si tienen comunión con hermanos infieles.

       Por ejemplo, si algún hermano dice que de esta manera puede estudiar más con el errado y hay más esperanza de sacarle de su error, debe entender que al tener comunión con el hermano errado él muestra que ve el asunto como opinión, pues de otro modo no podría tener comunión con el errado.

       Es necesario reconocer que aun nuestros hermanos enseñan doctrinas que son falsas y destructoras, 2 Ped. 2:1, 2.

            1. La enseñanza de que muchas iglesias pueden enviar sus fondos a los ancianos de una iglesia patrocinadora o a una institución humana (escuela, clínica, asilo para niños, etc.) para que tales ancianos o mesas directivas se encarguen de la obra es una herejía destructora, porque  viola la autonomía y la función de la iglesia local, que es la adoración, la edificación, la evangelización y la benevolencia limitada (ayudar a los santos necesitados).

            2. La enseñanza de que la iglesia puede promover o proveer actividades sociales para los miembros y otros, aun construyendo “salones de comunión” (así llamados) y teniendo comidas, fiestas, diversiones, etc. en el local es una herejía destructora , porque  viola la función bíblica de la iglesia.

            3. La enseñanza de que el adulterar de Mat. 5:32; 19:9 es figurado (que no es adulterio sexual) es doctrina falsa y lleva a la práctica del pecado (adulterio); es decir, las personas que se convencen de esta falsa doctrina y siguen en una unión adúltera cometen pecado (Rom. 7:2, 3). Esta es otra herejía destructora.

            4. La enseñanza de que Jesucristo nunca usó ningún atributo divino durante su vida en la tierra es una herejía destructora, porque niega la Deidad de Jesús. Es imposible probar que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios aparte de las señales que El hacía (Jn. 20:30, 31).

            5. La enseñanza de que los días de Génesis 1 no eran días literales (días consecutivos de 24 horas cada uno) es herejía destructora, porque niega la palabra explícita de Dios (es decir, lo que la Biblia dice claramente en tantas y cuantas palabras como, por ejemplo, el nacimiento de Jesús de una virgen). Es herejía destructora porque intenta armonizar la Biblia con la evolución. (Afirmar que los días de la creación eran de millones de años o que había millones de años entre los días de la creación es pura evolución). Es herejía destructora. Dios no tiene comunión con el error (tinieblas) (2 Cor. 6:14-18; 1 Jn. 1:5-7) y, por eso, el cristiano no debe tener comunión con las tinieblas.

 

Quieren libertad no bíblica

       Cristo nos ha hecho libres (Jn. 8:32) cuando obedecimos al evangelio (Rom. 6:17, 18), pero ¿libres de qué? Los hermanos judíos fueron librados de la ley de Moisés (Rom. 7:4; Gál. 5:1-5); el Señor nos ha librado del dominio del pecado (Rom. 6:18); “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom. 8:2).

       Pero los falsos maestros ofrecen la libertad falsa de creer lo que le convenga sobre instrumentos de música en el culto, sobre el institucionalismo y el evangelio social, sobre el divorcio y segundas nupcias, sobre la Deidad de Cristo, sobre los días de la creación, etc.

       Luego cuando insistimos en que Cristo no nos da esa clase de libertad, entonces estos promotores de la “unidad en la diversidad” nos llaman legalistas, tradicionistas y sectarios. “Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura (enseñanza, v. 12) de los fariseos y de los saduceos” (Mat. 16:6). Es lo que dicen los fieles: “Mirad, guardaos de la enseñanza falsa,” pero los promotores de la “unidad en la diversidad” dicen “Mirad, guardaos de la enseñanza de los que se oponen al error”.

       Cuando esto sucede los fieles deben recordar las palabras de nuestro Señor Jesucristo, “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo” (Mat. 5:11).

 

Romanos 14

       Este capítulo es el texto más citado por los promotores de la “unidad en la diversidad” porque se supone que enseña que debe haber unidad entre hermanos aunque algunos enseñen y practiquen una diversidad de doctrinas erróneas.

       Es cierto que enseña la unidad en la diversidad, pero no en asuntos de “la fe” (Hech. 6:7; Gál. 3:25; Judas 3), sino en asuntos de opiniones. Ahora confrontamos la crisis causada por mezclar asuntos de “la fe” con asuntos de opinión.

       El tema del capítulo se introduce en los primeros cinco versículos: “14:1  Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.  2  Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.  3  El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.  4  ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.  5  Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente”. En el primer versículo Pablo emplea la palabra opiniones.    La palabra griega es diakrisis, “no para decisiones (de dudas)” (W. E. Vine). El capítulo trata de las prácticas de comer o no comer ciertos alimentos y de guardar o no guardar ciertos días, prácticas que ni son mandadas ni prohibidas por el Señor. Los que citan este capítulo para promover la unidad entre hermanos aunque algunos enseñen doctrinas erróneas lo usan mal. 2 Tim. 2, “15  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.

       Por ejemplo, Rom. 14 no enseña que debe haber comunión con los que enseñan y practican error sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias. Muchos hermanos no quieren aceptar la doctrina de Cristo y sus apóstoles sobre este tema y han inventado varias doctrinas falsas para no aceptarla. Ed Harrell es un hermano que profesa ser conservador, pues enseña la verdad con respecto al institucionalismo, la iglesia patrocinadora, y aun sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias, pero enseña error sobre Rom. 14, porque él afirmó en el periódico Christianity Magazine (mayo de 1989, página 6) que Rom. 14 enseña que hermanos tienen el derecho de “no estar de acuerdo acerca de instrucciones escriturales (bíblicas), aun en asuntos de notable importancia moral y doctrinal” (dice en inglés: “even in matters of considerable moral and doctrinal import”). Dijo esto para probar que debemos tener comunión con los que enseñan error sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias. Escribió 17 artículos en su revista para probar esto y concluyó diciendo que Romanos 14 justifica un ambiente que “tolera enseñanzas y prácticas contradictorias con respecto a importantes cuestiones morales y doctrinales” (dice en inglés: “tolerates contradictory teachings and practices on important moral and doctrinal questions”) (Christianity Magazine, mayo de 1990, página 6).

       Romanos 14 no enseña que debe haber comunión con los que enseñan que hay un solo pacto (en lugar de dos pactos). Este tema no es asunto de opinión, pues es una doctrina que niega que la Biblia revela dos pactos o testamentos.

       Romanos 14 no enseña que debe haber comunión con los que enseñan que al venir a la tierra Cristo se despojó de sus atributos divinos (o del uso de ellos). Esta herejía debe tomarse muy en serio porque niega la Deidad de Cristo.

       Romanos 14 no enseña que debe comunión con los que enseñan que los días de la creación eran períodos largos (edades geológicas). Un artículo por el hermano Tom Couchman fue publicado por el hermano Ferrell Jenkins en su sitio de web (“Bible World”) el 6 de julio de 2000. El hermano Couchman es miembro de la iglesia de Cristo, pero dice que “El mensaje apostólico dio una posición especial (‘primera importancia’) a la encarnación, muerte, sepultura, resurrección, sumisión bautismal e imitación disciplinaria a Cristo. No da tal lugar al registro de la creación en Génesis 1-2 … el Salmo 33 … o en Job 38”. En seguida compara la aceptación del registro de la creación a la práctica del ósculo santo o el cubrir la cabeza. Parece increíble que un miembro de la iglesia de Cristo hablara así de la creación de Dios como registrada en Gén. 1, 2. Aun la creencia en los días literales (días consecutivos de 24 horas cada uno) para algunos es asunto de opinión.

 

¿Cuáles son las instrucciones de Pablo en este capítulo?

       14:1, 2 –

       Recibid al débil en la fe. La primera palabra del capítulo es el punto clave del capítulo: recibir. Obviamente había desavenencias entre los hermanos sobre opiniones. Concluye esta sección con la misma palabra: recibir. Cap. 15, “7  Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios”.

       Pablo habla de recibir a cierto hermano como Cristo nos ha recibido a nosotros. ¿Nos habría recibido Cristo si hubiéramos practicado el adulterio? Si Cristo no nos ha recibido de esa manera, entonces Rom. 14 no nos obliga a recibir a los tales. Sin embargo, según la enseñanza del hermano Harrell los hermanos fieles deben recibir a los que Cristo no recibe. ¿Quién cree que Cristo recibe a los adúlteros no arrepentidos? Pablo no dice, “Recibid al hermano pecaminoso o al hermano que enseñe error”, sino “recibid al débil en la fe”.

       Este hermano no estaba “débil” en el sentido de ser mundano o indiferente hacia el Señor, sino que tenía dudas (escrúpulos, opiniones) con respecto al comer ciertos alimentos y el guardar ciertos días. Un ejemplo (de ninguna manera el único ejemplo) sería el judío que nunca había comido carne de cerdo ni trabajado el sábado. Ahora como cristiano se le ha explicado que sí puede comer de todo  (1 Tim. 4:1-5) y que sí puede trabajar el sábado (Col. 2:14-16), pero por estar toda la vida habituado a no comer tal carne ni trabajar el sábado, su conciencia no le permite hacerlo. No le dejaba disfrutar de su libertad en Cristo.  El hermano “fuerte” (el hermano como Pablo con conocimiento, 15:1) no debería contender con el hermano débil sobre sus opiniones. Este es uno de los puntos claves del capítulo. Los fuertes deben soportar las flaquezas de los hermanos débiles (15:1). Todos deben recibirse los unos a los otros (15:7).

       No … contender .. No contender con el hermano “débil”, pero ¿no contender con el hermano que enseñe o practique el pecado (p. ej., adulterio) o el error doctrinal? ¿No criticarle ni exhortarle? Si no, ¿qué hizo Pablo en 1 Cor. 5? ¿o en esta carta a los romanos (16:17)? Si el cristiano no debe contender sobre la inmoralidad u otro pecado, explíquese 1 Cor. 6, “2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?”

       Si Pablo hubiera tratado asuntos de “la fe” (Hech. 6:7; Gál. 3:25; Judas 3), habría sido necesario corregir al hermano débil. Sin embargo, puesto que no eran asuntos de “la fe”, entonces el hermano débil podía (puede) seguir limitándose de esa manera hasta morir sin perjudicar su salvación. (Desde luego, se supone que con el tiempo iba a crecer y educar su conciencia, pero este capítulo no habla de eso). Por lo tanto, los hermanos fuertes deben recibir a los hermanos débiles aunque haya esta diferencia (diversidad) de opiniones.

       14:3 – Que el hermano fuerte no menosprecie al hermano débil con palabras despreciativas. Los hermanos que persisten en pecar han de ser tratados como publicanos y pecadores (Mat. 18:17). Con algunos los fieles ni aun deben comer (1 Cor. 5:11). Si en Rom. 14 Pablo se refiere a hermanos que enseñen doctrinas falsas y tengan prácticas erróneas, ¿qué desea? ¿que en lugar de ser menospreciados éstos sean alabados y exaltados? Obviamente las instrucciones de Rom. 14 no tienen nada que ver con los tales. Pablo habla de prácticas que ni son mandadas ni prohibidas.

       14:3, 10, 13 – Que el hermano débil no juzgue (condene) al hermano fuerte. Comúnmente el hermano débil es más problemático que el hermano fuerte por causa de la fuerte convicción (del hermano débil) de que alguna práctica sea pecaminosa. Se molesta cuando otros no creen y practican como él porque piensa que no están cumpliendo con la voluntad del Señor, pero lo que el hermano débil piense no es la ley de Cristo. Algunos hermanos insisten en que Pablo está hablando de prácticas pecaminosas porque el hermano débil piensa que son pecaminosas. ¿Desde cuándo ha llegado a ser la autoridad en la iglesia el hermano débil? Romanos 14 no trata de prácticas pecaminosas.

       14:13, 20 – Que el uso de la libertad no sea ocasión de tropiezo para el hermano débil; es decir, que el hermano fuerte no anime (ni por palabra ni por su ejemplo) al hermano débil a violar su conciencia. Estamos afirmando repetidas veces que los temas tratados en Rom. 14 (el comer ciertos alimentos o el guardar ciertos días) eran prácticas inocentes en sí. En cuanto a tales cosas hay libertad autorizada. El cristiano no peca si come o si no come ciertos alimentos; no peca si guarda o si no guarda ciertos días. Sin embargo, puede haber abuso de lo inocente y lo autorizado; es decir, es posible que al aprovechar estas libertades el hermano fuerte podría hacer tropezar al hermano débil. En su primera carta a los corintios (cap. 8) Pablo da una explicación muy clara de cómo un hermano con conocimiento puede hacer tropezar a su hermano.

       Pero vamos a ver lo que pasa si metemos algo ajeno al capítulo 14 de Romanos. Vamos a incluir el error doctrinal y prácticas inmorales. ¿El hermano fuerte puede cometer el pecado con conciencia limpia y el hermano débil viola la suya? o ¿cómo se aplicaría la enseñanza al pecado y error doctrinal? ¿Pablo está explicando al hermano fuerte cómo pecar para no hacer tropezar al hermano débil? ¿que está bien pecar o enseñar error con tal que no haga tropezar al hermano débil? El punto es que la práctica del pecado o la enseñanza del error doctrinal simplemente no encaja en este capítulo.

       14:19 – Que todos sigan lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. ¿Cómo se logra esto si Romanos 14 justifica un ambiente que “tolera enseñanzas y prácticas contradictorias con respecto a importantes cuestiones morales y doctrinales”? Según el hermano Harrell lo que contribuye a la paz es la “unidad en la diversidad”, aunque sean asuntos de “la fe”.

       14:22 – Que la práctica de tales cosas sea entre el individuo y su Dios. ¿Que el pecado o la doctrina errónea sean privados? ¿Si usted cree que el adulterio está bien, no lo predique y no juzgue a su hermano que crea de otro modo? Obviamente Pablo no habla del error doctrinal y prácticas pecaminosas.

       14:23 – Que el hermano débil no viole su conciencia. ¿Que peque con cuidado para que no viole su conciencia?

       Es muy obvio que la aplicación de Rom. 14 al error doctrinal u otro pecado tuerce esta Escritura. Pablo habla de prácticas inocentes, prácticas que ni son mandadas ni prohibidas. En tales cosas el cristiano tiene libertad.

      

Lecciones enseñadas en Romanos 14

       Somos libres de la esclavitud de las opiniones humanas.

       Se puede comer ciertos alimentos o abstenerse; se puede guardar ciertos días o no guardarlos. No importa.

       No son asuntos de “la fe” (Hech. 6:7; Gál. 3:25; Judas 3), sino asuntos de opinión (cosas ni mandadas ni prohibidas). Son convicciones no basadas en “la fe” sino en la opinión del hermano (14:5, 22).

       Los dos son aceptables: 14:3, Dios recibe a los dos; 14:16, cada uno practica su creencia para el Señor.

       14:14, Estas prácticas no son inmundas en sí mismas; 14:16, la práctica de ellas se llama “vuestro bien”.

       14:20, Todas las cosas (de este contexto) son limpias (no son prácticas pecaminosas).

       No le importa a Dios si uno come o no, si guarda días o no.

       Puesto que son cosas que ni se requieren ni se prohíben, lo importante es el no contender sobre ellas, ni menospreciar ni juzgar el uno al otro.

       No poner tropiezo (hacer caer), 14:13, 15, 19, 20, 21; un ejemplo de poner tropiezo sería insistir en que el hermano débil coma la carne de cerdo o que trabaje en día sábado. Esto sería tropiezo para él, porque al hacerlo viola su conciencia y esto es pecado (14:23). Véase 1 Cor. 8.

       Que la conciencia sea la guía en tales asuntos (14:5, 22, 23). El hermano débil no debe violar su conciencia.

 

Uso incorrecto de Rom. 14 –

Mezclar asuntos de “la fe” con asuntos de opiniones

       Cuando se enseña que Romanos 14 tiene que ver con ciertas cosas inocentes y que no tiene que ver con asuntos de error doctrinal y pecado, no faltará quien diga (burlándose), “¿Quién tiene la lista?” (es decir, ¿quién es capaz de distinguir entre los asuntos de “la fe” y las opiniones?) Con esto quieren mezclar opiniones con los asuntos de la fe y los asuntos de la fe con opiniones para causar pura confusión, con el resultado de que errores y prácticas doctrinales sean aceptados bajo la protección de Romanos 14. Esta es la táctica del modernismo y significa que es imposible llegar al conocimiento de la verdad (1 Tim. 2:4). Pablo no escribió este capítulo importante para confundirnos. No lo escribió para abrir las compuertas para la aceptación de toda clase de doctrinas y prácticas erróneas.

       Este capítulo no debe citarse para enseñar que somos libres para escoger los asuntos de “la fe” que consiste de: 1) verdades y mandamientos explícitos; 2) ejemplos aprobados; 3) inferencias necesarias. La conciencia no debe ser la guía en asuntos de la fe.

       Cena del Señor. Rom. 14 no tiene nada que ver con la cuestión del día en que se debe participar de la cena del Señor. 14:5 dice, “juzga iguales todos los días”, p. ej., los días que habían tenido importancia para los israelitas bajo la ley (como el sábado) o los días que habían tenido importancia para los hermanos gentiles en sus prácticas paganas. Hech. 20:7 revela claramente que los discípulos de Cristo se reúnen el primer día de la cena para participar de la cena. Por eso, no cabe en este asunto ninguna opinión. Tampoco tiene que ver la conciencia de algún hermano débil.

       Uso de instrumentos de música en el culto. Durante la controversia sobre este tema a fines del siglo XIX, algunos (p. ej., Moses Lard) contendían que no era correcto usar los instrumentos de música porque violaba la conciencia de algunos hermanos. Es incorrecto usar Rom. 14 de esta manera, porque el uso de instrumentos musicales no está autorizado por el Nuevo Testamento y queda prohibido. Si algo está mandado o prohibido, entonces no tiene nada que ver con Rom. 14.

       El divorcio y nuevas nupcias. Este es asunto de “la fe”, porque Jesús enseña claramente en Mat. 5:32; 19:9 que “cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”. No cabe en este capítulo el estudio del uso los instrumentos musicales, las instituciones humanas, la iglesia patrocinadora, porque estos temas deben ser estudiados y resueltos a la luz de las Escrituras que explican la naturaleza, la obra, y la adoración de la iglesia. De la misma manera, la controversia sobre este tema (el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias) debe estudiarse y resolverse, no en base a lo que dice Rom. 14, sino en base a lo que dice Cristo en Mat. 5:32; 19:9 y lo que Pablo dice en Rom. 7:2, 3 y 1 Cor. 7:10-12. Este tema no pertenece en ningún sentido en Romanos 14.

       “Un solo pacto”. Algunos hermanos que profesan ser “conservadores” enseñan que no ha habido dos pactos o testamentos (como siempre hemos enseñado), sino un solo pacto. Creen que esta enseñanza debe ser aceptada como opinión; es decir, que no debe afectar la comunión o causar división. Es increíble cuántos errores graves nuestros mismos hermanos inventan y propagan como opiniones. Obviamente la doctrina de “un solo pacto” es errónea, pues niega una de las verdades más básicas de la Biblia. ¿Cómo, pues, aceptaremos tal doctrina como mera opinión?

       Los proponentes de esta herejía enseñan que  la “cosa indecente” de Deut. 24:1 es la fornicación, y que tanto el fornicario como la parte inocente pueden volver a casarse, y que Cristo confirma esta ley en Mat. 19:9. Este argumento se basa en la teoría de que ha habido un solo pacto y no dos.  (El hermano Raymundo González enseña esto). Algunos hermanos enseñan ahora que el pacto con Abraham fue renovado cuando Dios dio la ley a Moisés, otra vez cuando los judíos volvieron de Babilonia (dicen que esto fue el cumplimiento de Jer. 31:31), y luego finalmente cuando Cristo murió en la cruz. Citan Heb. 13:20 que habla del “pacto eterno”, pero la misma carta habla de “eterna salvación” (5:9), “eterna redención” (9:12), “herencia eterna” (9:15), etc., porque bajo el Antiguo Testamento había muchas bendiciones terrenales y temporales, por ejemplo, la redención de Israel de Egipto. También había redención provisional de los pecados (10:4). Había un sacerdocio temporal. Por lo tanto, había un pacto temporáneo o provisional (la ley de Moisés) y después el pacto eterno por medio de Cristo. Dice Heb. 10:9, 10, “quita lo primero, para establecer esto último”.

       Según la doctrina de “un solo pacto,” Cristo sólo clavó el pecado a la cruz, y no la ley de Moisés. Dicen que las cosas nombradas en Col. 2:12-16 (comida, bebida, días de fiesta, luna nueva) fueron cumplidas en Cristo, pero no quieren admitir que fueron clavadas a la cruz. Pero ¿qué fue clavado a la cruz? “El acta de los decretos”. El texto paralelo, Efes. 2:14, 15, dice “la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas”. La conclusión ineludible es que la ley fue clavada a la cruz. También es obvio que la “pared intermedia de separación” fue esta ley de los mandamientos expresados en ordenanzas” (la ley de Moisés). Estos hermanos argumentan como los sabatistas que dicen que Cristo sólo quitó la ley ceremonial.

       Rom. 7:1-4 dice que los cristianos judíos no podían tener dos maridos al mismo tiempo, que tuvieron que morir al primer marido (la ley de Moisés) antes de poder casarse con Cristo. Los que quieren vivir bajo la ley de Moisés y también bajo la ley de Cristo cometen adulterio espiritual. ¿De qué ley habla? El v. 7 explica: fue la que dice, “no codiciarás”, uno de los diez mandamientos.

       Dicen que Cristo enseñó los diez mandamientos, y aun el día de reposo porque El mismo es nuestro reposo, pero si Cristo hubiera enseñado los diez mandamientos, habría prohibido que los miembros de su iglesia dejaran de trabajar los sábados.

       Estos hermanos son como los adventistas y también como los mormones en su trato del libro de Hebreos, pues este libro no habla de un solo pacto siendo renovado dos o tres veces, sino que claramente habla de dos pactos. Enfatiza que el antiguo pacto fue quitado y reemplazado por el nuevo pacto.

       Enseñan esto para probar que Dios siempre ha tenido una sola ley moral, desde la creación hasta el presente. Dicen que Cristo no murió para quitar la ley y para darnos una nueva ley, porque El enseñó la misma cosa que Moisés, que lo que Moisés enseñó sobre el matrimonio, el divorcio y segundas nupcias Cristo también lo enseñó. Sin embargo, Mat. 5:32; 19:9, Jesús dice, “Pero yo os digo” algo diferente.

       Enseñan erróneamente que bajo la ley de Moisés (Deut. 24:1-4) las dos partes podían volver a casarse.  Dice La Versión Septuaginta (que es la versión griega del AT) que traduce correctamente el texto hebreo), “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable (lit., no halla gracia ante sus ojos) porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa, 2 y ella sale de su casa y llega a ser mujer de otro hombre; 3 si el segundo marido la aborrece y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este último marido que la tomó para ser su mujer, 4 al primer marido que la despidió no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido menospreciada (Lit. manchada); pues eso es abominación ante el Señor. No traerás pecado sobre la tierra que el Señor tu Dios te da por heredad”. Es decir, esa práctica (al igual que la poligamia) ya existía, y, por eso, Dios pone esta restricción sobre la práctica.

       La Biblia de las Américas traduce este texto correctamente. Dice la misma cosa que la Septuaginta. Por eso, aparte del error de hablar de un solo pacto, también están errados en su uso del texto mismo (Deut. 24:1-4), pues sólo dice “si” esto sucede y “si” esto sucede, entonces el primer marido no puede volver a tomarla por mujer.

       ¿Cuál será la próxima herejía? ¿Qué hermanos de renombre tomarán la delantera en arrastrar discípulos tras sí? Entre los hermanos que promueven el institucionalismo hay problemas serios sobre el papel de la mujer, sobre el uso de instrumentos de música y aun sobre el bautismo para perdón de pecados.

 

Hermanos que usan mal Rom. 14

       Según la enseñanza del hermano Ed Harrell los hermanos fieles deben recibir a los que Cristo no recibe. ¿Quién cree que Cristo recibe a los adúlteros no arrepentidos? En esto el hermano está muy equivocado. Fue movido a escribir estos artículos por una experiencia personal y muy emocional. El amado y altamente respetado hermano Homer Hailey, quien había servido por años como vice-presidente del Florida College (Temple Terrace, Florida), maestro de Biblia y autor de algunas obras excelentes (comentarios sobre Isaías, Juan, Apocalipsis, etc. y otros libros de estudios) sacó un librito titulado The Divorced and Remarried Who Would Come to God, en el cual él argumenta que los que se han divorciado por cualquier causa y vuelto a casarse pueden venir a Dios sin separarse porque (según él) los del mundo no son responsables frente  la enseñanza del Nuevo Testamento sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias.

       Es increíble que este hermano tan apreciado y estimado, de tanta erudición mayormente en estudios del Antiguo Testamento, haya caído en este error. El y muchos otros hermanos cometen este error debido a su exagerada simpatía por las personas que han complicado su vida por divorciarse y volver a casarse sin autorización bíblica.

       Por su tremendo “amor” por el hermano Hailey, el hermano Harrell se engañó solo y torció las Escrituras (Romanos 14) para no perder la comunión con este amado hermano. Cometió el error de exaltar al hombre por encima de Cristo y la verdad. Esto ha sido desastroso para muchos hermanos, porque efectivamente abrió las compuertas para la introducción de una infinidad de errores en la iglesia. La enseñanza de este hermano llevará fruto por largos años. Sólo Dios sabe cuántos y cuáles errores se introducirán bajo la supuesta protección de Rom. 14. Es una verdadera tragedia.

       El hermano Bob Owen, ex-presidente de Florida College predicó un sermón titulado “Fellowship” (Comunión) en Temple Terrace, Florida, el 2 de septiembre de 1993, en el cual él admite que en Romanos 14 Pablo dice que no era pecado comer de todo o guardar días, pero a pesar de esto él aplica este capítulo al matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias; es decir, enseña que debemos tener comunión con los hermanos que enseñan y practican error sobre este tema. Sin embargo, es muy obvio que Romanos 14 no tiene nada que ver con el adulterio (Mateo 5:32; 19:9). El hermano afirma esto porque, según él, “hay diferencias entre predicadores del evangelio que son honrados, sinceros y dedicados” (como si esto fuera otro criterio para determinar lo que es la verdad),  pero también hay sectarios honrados, sinceros y dedicados. La sinceridad no tiene nada que ver con esta controversia. Saulo de Tarso era muy sincero cuando perseguía a los cristianos (Hech. 23:1), pero estaba muy equivocado en lo que hacía.

       El hermano Bob Owen se refiere a los hermanos que enseñan que ni por causa de fornicación se puede volver a casar, y dice que no hay división sobre esto, pero no hay división porque el que repudia a su cónyuge por fornicación no tiene que volver a casarse. Si no vuelve a casarse, no comete ningún pecado, o si vuelve a casarse tampoco comete pecado, pero Mat. 5:32; 19:9 habla del adulterio que seguramente es pecado. Para distinguir entre los asuntos de la fe y los asuntos que son opiniones, este es el punto clave: ¿está involucrado el pecado o no? En las prácticas tratadas en Rom. 14:3-5 (el comer alimentos, el guardar días) no hay pecado, pero Mat. 5:32; 19:9 sí trata de pecado (adulterio).

       El hermano Owen habla del fornicario que, en lugar de ser repudiado, él mismo toma la delantera y repudia a su cónyuge inocente, y el hermano afirma que algunos hermanos conservadores enseñan que este cónyuge inocente no puede volver a casarse, pero que no hay división sobre el tema. ¿Por qué no hay división sobre esta cuestión? Porque en realidad los que enseñan esto no insisten en que es pecado que el inocente vuelva a casarse y, por eso, no hay división. Si el cónyuge inocente que fue repudiado por el fornicario no vuelve a casarse, no peca, pero si vuelve a casarse tampoco peca. Es en extremo absurdo decir que tal persona inocente no puede repudiar al fornicario simplemente porque éste le ganó en ocupar abogado. No conviene jugar de esta manera con un tema tan sagrado.

       El punto clave es: si no hay pecado en la práctica, entonces es asunto de opinión y no asunto de “la fe” (algo mandado o prohibido).

       Dice el hermano Owen que hay muchos desacuerdos entre hermanos fieles con respecto a varios aspectos del matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias (por ejemplo, ¿si el decreto de divorcio tiene que especificar “adulterio” como la causa del divorcio? etc.), pero son desacuerdos en cuanto a los detalles de aplicar fielmente la enseñanza de Jesús, que no se pueden comparar con el pecado claramente mencionado en Mat. 5:32; 19:9, a saber, el adulterio. Repito pues que Rom. 14 no tiene nada que ver con estos textos.

 

 

Algunos errores con respecto al tema del

divorcio, segundas nupcias.

       1. Que el fornicario repudiado puede volver a casarse. Pero la excepción nombrada por Jesús sólo autoriza que la parte inocente se vuelva a casar.

       2. Que si el incrédulo se divorcia del creyente no por causa de fornicación, el creyente puede volver a casarse, pero 1 Cor. 7:15 no dice tal cosa. Tal teoría contradice Mat. 5:32 y contradice lo que Pablo dice en el mismo capítulo 7, versículos 10-12.

       3. Que Mat. 5:32; 19:9 es “ley de reino” o “ley del pacto”, que se aplica sólo al matrimonio de cristianos, pero Jesús dice “cualquiera”, Mat. 19:9.

       4. Que el bautismo santifica el matrimonio adúltero, pero el bautismo no cambia el estado de un matrimonio adúltero. El bautismo es para perdón de pecados con tal que haya arrepentimiento (Hech. 2:38).

       5. Que el adulterio de estos textos no es sexual, sino los dos actos de divorciarse y volver a casarse. De esta manera los testigos y otros sectarios tuercen las Escrituras, cambiando el sentido de palabras bíblicas. No hay nada en Mat. 5:32; 19:9 que requiera que adulterio sea figurado. Es adulterio en el sentido ordinario (sexual).

       6. Que la “cosa indecente” de Deut. 24:1 se refiere a la fornicación, y que tanto el fornicario como la parte inocente pueden volver a casarse, y que Cristo confirma esta ley en Mat. 19:9. Léase Deut. 24:1-4 en La Biblia de las Américas (este texto no dice que la mujer repudiada podía volver a casarse, mucho menos su primer marido). Mat. 19:9 no habla de “cosa indecente”, sino de fornicación.

       7. Que todos los divorciados quedan libres para volver a casarse. Este error afirma (asume) sin prueba lo que debe probarse.

       Estos y otros argumentos son puros rodeos y salidas para no aceptar la enseñanza de Cristo y los apóstoles sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias. Esto indica falta de fe en las Escrituras. También indica que los proponentes de tales teorías tienen comezón de oír enseñanza corrupta.

       También el hermano Bob Owen nos recuerda que no hay división entre hermanos conservadores aunque no estén de acuerdo con respecto al velo, o si el cristiano puede ser policía, si el cristiano debe tener televisor en la casa, si puede participar en los deportes el día domingo, si el local de la iglesia se puede usar para bodas y funerales, etc., y que, por eso, no debe haber división por causa de diferencias sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias. Es cierto que hay desacuerdos entre hermanos fieles en cuanto a muchas cuestiones, pero no ha habido división sobre tales cosas porque son cuestiones del juicio o de la conciencia de cada cristiano(a). Sin embargo, lo que Jesús mismo llama adulterio no es cuestión de opinión, sino asunto de la fe. La comparación que estos hermanos hacen entre el adulterio del cual Jesús habla en Mateo 5:32; 19:9 y el uso del velo es muy insultante para hermanas sinceras y piadosas que usan la cubierta.

       El hermano Rubel Shelley es un predicador ultraliberal de Nashville, Tennessee. Por muchos años ha sido (es?) muy amigo del hermano Harris Goodwin, editor de La Voz Eterna y fundador del Instituto Leta Baxter en Tegucigalpa, Honduras. El hermano Shelley aprueba muchas prácticas no bíblicas y tiene comunión con la Iglesia Cristiana. Con respecto a Romanos 14 él dice que sin abandonar “las verdades del evangelio del primer orden, es decir, cuestiones que se relacionan directamente con el significado de Cristo y su muerte expiatoria, debemos dejar de tildar de apóstata y de negar o retirar la comunión sobre verdades del segundo o tercer orden”.

       Según el hermano Shelley el beber alcohol socialmente es una verdad del segundo orden, y el tocar instrumentos musicales en el culto es una verdad del tercer orden”. También dijo en el mismo discurso: “Somos hermanos y hermanas en Cristo. Que hermanos tengan desacuerdos en cuanto al milenio, la obra del Espíritu Santo, la organización de la iglesia, la música instrumental, el beber un vaso de vino, el papel de la mujer en el liderazgo de la iglesia, y una docena de otras cuestiones no cambia el hecho de que todos son hijos de Dios”. Dice enfáticamente que Rom. 14:1—15:13 tiene que ver con “diferencias doctrinales entre los creyentes bautizados”. (“A Call to Action”, Restoration Forum XII – Abilene Christian University, Abilene, Texas, Nov. 1-3, 1995).

       Este hermano súper liberal es evidencia viviente del fruto de la “unidad en la diversidad”.

       Si Rom. 14 cubriera toda doctrina religiosa, entonces la opinión de cada persona sería la ley y el Nuevo Testamento no sería la ley para nosotros.

 

¿Por qué dicen algunos

que Romanos 14 trata de asuntos de “la fe”?

       Rom. 14:4 dice, “Para su propio señor está en pie, o cae”. Uno de los proponentes de la unidad en la diversidad argumenta que esto prueba que el capítulo tiene que ver con asuntos de la fe porque con respecto a las cosas tratadas el hermano fuerte pudo caer (pecar). Afirma, pues, que al comer el hermano fuerte pecó. Pablo no dice tal cosa. Por el contrario, dice en todo el capítulo que son prácticas que ni son mandadas ni prohibidas. Dice que el hermano fuerte “para su propio señor está en pie, o cae”, dando a entender que el Señor le juzgaría y, por eso, que el hermano débil no le debería juzgar. El hermano débil no tiene el derecho de decidir si el hermano fuerte está de pie (está bien) o si cae (si está mal), porque el hermano fuerte no es el siervo del hermano débil. Es siervo ajeno; es decir, es siervo de otro, o sea, del Señor, o no del hermano débil.

       Pablo no dice, pues, que el hermano fuerte había caído. No dice que Dios lo había recibido y que después había caído en pecado cuando comió. Pablo no está diciendo que el hermano débil debería recibir al hermano fuerte aunque éste hubiera caído en pecado. No hay nada en el texto que sugiera tal idea absurda. Esto es precisamente lo opuesto de lo que Pablo enseña, porque en todo el capítulo insiste en que ni el débil ni el fuerte peca, que si el débil no come no peca, y que si el fuerte come, no peca.

       Si alguien dice que el hermano fuerte pecó, le juzga. Esto es exactamente lo que Pablo prohíbe.

       ¿Debería el hermano fuerte enseñar y corregir al hermano débil? Esto es lo que Pablo prohíbe. El dice, “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones”. Posiblemente crezca y deje de ser “débil”, pero en cuanto a Rom. 14 puede continuar en su creencia hasta morir. No importa. Recuérdese el ejemplo de no comer carne de cerdo ni trabajar el sábado. El concepto erróneo es que es necesario ser pacientes con los hermanos débiles por algún tiempo, pero que tienen que aprender y corregirse.

       Luego en base a esto se enseña que así también pueden recibir a los que enseñen doctrinas falsas pero lentamente hay que estar enseñándoles. Esto no se enseña en Rom. 14. En primer lugar el capítulo no tiene nada que ver con enseñanza falsa o práctica errónea, y en segundo lugar, Pablo no dice que el hermano débil debe ser enseñado y corregido.

 

Los hermanos que tuercen Rom. 14

para enseñar la unidad en la diversidad

ponen límites a su interpretación.

       Dicen que es enseñanza sólo para hermanos, pues no quieren tener comunión con sectarios en su error, pero léase Rom. 2:11. Dios no hace acepción de personas. Dios no dice que los sectarios no pueden enseñar y practicar el error pero que los hermanos sí lo pueden hacer.

       Se da mucho hincapié a la sinceridad. Se enseña que podemos tener comunión con hermanos que enseñan error sólo que sean hermanos “fieles” y “sinceros”. ¿Dónde dice la Biblia tal cosa? Ha habido gran cantidad de artículos y discusiones acerca del hermano Homer Hailey en cuanto a su carácter intachable, su gran ejemplo, la obra maravillosa que ha hecho, etc. Sobre todo, que es muy sincero, lo cual nadie niega. He leído varios artículos que examinan el libro del hermano Hailey y no he visto en ninguno de ellos falta de respeto. Todos son profusos en su alabanza del hermano, pero todo esto no convierte el error que él enseña en verdad.

       ¿Son insinceros los hermanos institucionales? Posiblemente algunos, pero la mayoría no. ¿Son insinceros los sectarios? Sólo Dios conoce el corazón pero juzgando el árbol por su fruto uno tiene que concluir que hay mucha sinceridad entre ellos. ¿Quién ha denunciado el carácter de Billy Graham? Pero ¿puede un hombre sincero estar equivocado? Esta es la pregunta importante. Si el gran apóstol Pablo podía tener limpia conciencia y a la vez estar equivocado, ¿cuánto más los demás hombres?

       Otro límite que algunos ponen a esta interpretación de Rom. 14 es que sólo tiene que ver con el individuo y no con la congregación. Dicen esto para no justificar la comunión con los hermanos liberales (institucionales) que enseñan y practican errores que afectan la congregación (su organización, el uso de la ofrenda, etc.). Sin embargo, ¿dónde tendremos comunión con los que enseñan y practican el error con respecto al matrimonio, divorcio y nuevas nupcias (o con respecto a la Deidad de Cristo o los días de la creación)? Desde luego, en la congregación. Si algún evangelista que no acepta el error sobre el asunto del matrimonio, divorcio y segundas nupcias tiene comunión con los que sí enseñan y practican error (es decir, trabaja con ellos, predica series en esas iglesias, etc.), sería hipócrita si no aceptara como miembro de la iglesia donde él predica una pareja que estaba mal en su matrimonio. ¡Hay que entender que la comunión indica aceptación!

       Otro límite que ponen a su doctrina es que el hermano sincero equivocado no promueva su error. Quieren decir con esto que no lo predique en el púlpito, pero como se ha mencionado, el hermano Homer Hailey publicó un libro para enseñar y propagar su error. Varios hermanos de El Salvador recibieron a los hermanos Raymundo González, Mel Rose, Mike Méndez, etc. diciendo que ellos no predicaron el error sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias en el púlpito, pero aceptaban que les enseñaban en las casas con varios miembros presentes, y de esa manera algunas congregaciones aceptaron su error. ¿Qué pasó con 2 Jn. 9-11?

       Debemos estudiar y orar con diligencia para que siempre podamos hacer distinción clara entre “la fe” y nuestra fe personal o convicción con respecto a ciertas doctrinas y prácticas. “La fe” es lo que  se basa con toda solidez sobre una afirmación bíblica, un mandamiento, un ejemplo aprobado o una inferencia necesaria. El bautismo (inmersión) en agua para perdón de pecados es asunto de “la fe”. También la participación de la cena del Señor y la ofrenda el primer día de la semana, el cantar sin usar instrumentos de música, la autonomía de cada congregación, etc. El hacer esta distinción entre los asuntos de “la fe” y la fe personal es indispensable para poder tener comunión con la verdad y para no tener comunión con el error.

 

2 Juan 9-11

¿Qué enseña el texto?

       En su segunda carta Juan dice, “9  Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.  10  Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis ¡Bienvenido!  11  Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”.

       Literalmente Juan dice, “el que marcha alejándose hacia adelante” (Lacueva). Es la idea de “progresar”. En el tiempo de Juan, como en la actualidad, había hombres en la iglesia que querían progresar. Querían ir “más allá” del evangelio original, más allá de la doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42). Pero escuchemos a Juan en su primera carta cap. 4, “6  Nosotros (apóstoles) somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error”; es decir, la norma o pauta establecida por Dios era la doctrina de Cristo y los apóstoles, y los que progresaban o iban más allá de esa doctrina no tenían ni al Padre ni al Hijo.

 

Uso incorrecto del texto

       Los promotores de la “unidad en la diversidad” citan este texto para enseñar que debe haber unidad entre todos los que creen la verdad acerca de Cristo (que había venido en carne), no obstante la “diversidad” de sus doctrinas y prácticas religiosas. Tal concepto está completamente ajena a la enseñanza de Juan.

       En sus cartas Juan enfatiza la necesidad de permanecer o andar en la luz (1 Jn. 1:7; 2:10), de practicar la verdad – toda la verdad, toda la enseñanza de Cristo y los apóstoles -- y que la verdad permanezca en nosotros (1 Jn. 1:6; 2:4), de hacer la voluntad de Dios y que su Palabra permanezca en nosotros (1 Jn. 2:14, 16), de guardar sus mandamientos (1 Jn. 2:4; 3:22, 23; 5:2, 3). En la tercera carta habla de andar en la verdad (vers. 3, 4, 11). Lo que dice en 2 Jn. 9 coincide perfectamente con estas exhortaciones; está diciendo la misma cosa. Obviamente “la luz”, “la palabra”, “la verdad” son la misma cosa que “la doctrina”.

       1 Jn. 2, “ 23  Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.  24  Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre”. Este texto es semejante a 2 Jn 9, 10, pues habla de tener al Padre y al Hijo si confesamos a Cristo, con tal que “lo que habéis oído desde el principio” permanezca en nosotros.

 

Una palabra clave: permanecer

Aparece repetidas veces en los escritos del apóstol Juan

       Juan 15, “4  Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  5  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  6  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.  7  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Véanse también los versículos 9-11, 16.

       Para permanecer en El es necesario que su Palabra permanezca en nosotros. Jn. 5, “38  ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.  39  Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

       1 Jn. 2: 6, 10,14, 17, 19, 24, 27-28. En estos versículos Juan habla de permanecer. La palabra de Cristo tiene que permanecer en nosotros para que nosotros permanezcamos en El.

       Estos textos bien ilustran el significado verdadero de 2 Jn 9-11. El no extraviarse (no progresar o ir más allá) de la doctrina de Cristo equivale a permanecer en ella como ya había dicho repetidas veces en el evangelio según Juan y en su primera carta. Desde luego, permanecer significa simplemente que creemos, aceptamos y obedecemos su enseñanza (doctrina), Mat. 7:21; 12:50; Jn. 12:48.

 

¿“Juan solamente combate la herejía gnóstica”?

       Algunos quieren disminuir la fuerza de 2 Jn 9 diciendo que Juan sólo combatía la herejía de los gnósticos, pero la enseñanza de Juan es general, es para todos de cualquier época. Se aplica con igual fuerza ahora como en el primer siglo. Desde luego había ciertos maestros falsos en el tiempo de Juan y sin duda él los tenía en mente, pero él no dice nada de “gnósticos” porque el Espíritu Santo bien sabía que el problema que existía en el primer siglo existiría en todo siglo hasta el fin del mundo. Siempre hay maestros religiosos que no están contentos con la doctrina de Cristo y los apóstoles. Siempre hay maestros que progresan, que van más allá de lo que está escrito. Siempre hay los que rehúsan retener la forma (el patrón, el modelo) de sanas palabras.

       Gál. 1:8, 9 fue escrito para combatir a los judaizantes del tiempo de Pablo, pero lo que él dice a ellos es aplicable a cualquiera que se atreviera a pervertir el evangelio. No hay nadie (ni sectario ni hermano) que tenga el derecho de pervertirlo ahora. El evangelio es “la fe” una vez dada para siempre dada a los santos (Judas 3).

       1 Tim. 2:11, 12 fue escrito para las mujeres del primer siglo y algunos enseñan que esa enseñanza no es para la mujer moderna liberada, sino solamente para que la mujer cristiana respetara la cultura de su tiempo. Esto es progresar, ir más allá de lo que está escrito, y rechazar el Nuevo Testamento como patrón para la iglesia de la actualidad.

       De la misma forma algunos quieren limitar 2 Tes. 3:6, 14 al problema de miembros que no trabajan, pero este texto se aplica a todos los que anden desordenadamente.

       Recuérdese que lo que Pablo enseñaba a los corintios era lo que enseñaba en las demás iglesias. 1 Cor. 4, “17  Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias”; 1 Cor. 14, “Como en todas las iglesias de los santos,  34  vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice”.

       2 Jn 9-11 quiere decir, pues, que los que progresan o van más allá de la doctrina enseñada por Cristo (se desvían de ella) no tiene a Dios. Es indispensable, pues, que todos estudiemos, aprendamos y practiquemos la doctrina de Cristo.

       Al mismo tiempo, es indispensable que no tengamos comunión con los que se alejan de la doctrina de Cristo. Desde luego, la doctrina de Cristo incluye no solamente lo que El enseñó personalmente sino también la doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42), porque éstos son sus embajadores (2 Cor. 5:20). Como dice Juan, “Nosotros (los apóstoles, 1:1-4) somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error”.

       Por lo tanto, no debe haber comunión con los que enseñan error sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias, ni con los que enseñan que hay un solo pacto, ni con los que dicen que Cristo no tenía o no usaba ningún atributo divino, ni con los que enseñan que los días de la creación no eran días literales (días consecutivos de 24 horas cada uno). Los que enseñan tales doctrinas se han desviado de la doctrina de Cristo. Deben humillarse, arrepentirse y volver a la verdad.

 

No hay diferencia  entre

 “evangelio” y “doctrina”

       Una de las tácticas de los promotores de la “unidad en la diversidad” entre hermanos que profesan ser conservadores es hacer una distinción falsa entre los términos evangelio y doctrina.

       Según esta teoría falsa el evangelio es solamente para el mundo, porque debe producir fe en Cristo y la obediencia al evangelio. Citan 1 Cor. 15, “1  Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;  2  por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.  3  Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4  y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. Se afirma que en este texto Pablo define el evangelio como la muerte, sepultura y resurrección de Cristo pero, desde luego, ellos mismos no creen esto, porque este texto no habla del nacimiento de Cristo de una virgen, y no dice nada de obedecer al evangelio, ni mucho menos de la santidad de vida.

       Aunque 1 Cor. 15:1-3 es uno de sus textos predilectos, también afirman que el evangelio abarca desde Mateo 1 hasta Hechos 2 (inclusive) y que debe haber comunión entre todos los que acepten esta parte de la Biblia.

       Luego se dice que la palabra doctrina abarca el resto del Nuevo Testamento, y que la doctrina no debe afectar la comunión; es decir, que toda la doctrina del Nuevo Testamento debe considerarse como relativa, sujeta a diferentes interpretaciones.

       Aunque según esta teoría falsa, el evangelio que todos tienen que aceptar para ser salvos supuestamente se limita a creer en Cristo y obedecer al evangelio, pero cada quien tiene su lista, porque aunque menosprecien la importancia de la adoración, organización y obra de la iglesia, se encuentran con preguntas difíciles acerca de la necesidad de creer en la santidad, en los eventos finales, etc. Por eso, cada quien tiene su lista de lo que se incluye en el evangelio.

Enseñan que la doctrina es para cristianos

       Pero véase Hech. 17, “18  Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.  19  Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?” Pablo predicaba el evangelio pero los atenienses hablaban de su “enseñanza” (doctrina).

       Rom. 6, “17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;  18  y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”. La obediencia a la doctrina les libró del pecado; es decir, hizo lo que evangelio hace según 1 Cor. 15:1-3.

       La gran inconsecuencia de los promotores de la “unidad en la diversidad” entre hermanos que profesan ser conservadores:

       Primero enseñan que hay una diferencia entre evangelio y doctrina. Dicen que el evangelio es lo que salva, y que la doctrina es secundaria y relativa (y por eso no debe afectar la comunión entre hermanos).

       Entonces, hacen que la doctrina (didache) de Cristo en 2 Jn 9 sea lo mismo que evangelio (euangelion), porque dicen que la doctrina de este texto es la enseñanza acerca de Cristo (su Deidad), y según ellos esto y solamente esto es lo que salva. Sin embargo, afirman que lo que salva es el evangelio (1 Cor. 15:1-3). Por eso, según su propia definición de estos dos términos, la doctrina de 2 Jn 9 equivale al evangelio de 1 Cor. 15:1-3. Con esto se refutan solos.

       En 1 Cor. 15:1-3 Pablo declara el evangelio que salva, pero en esos versículos sólo habla de la resurrección de Cristo. ¿No tenemos que creer en la resurrección nuestra? (1 Cor. 15:12-19). Véase también 2 Tim. 2, “18  que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos”. ¿Es evangelio o es doctrina la resurrección? Si es doctrina (según la definición de estos hermanos) y si la doctrina es relativa y no afecta la comunión, ¿cómo es posible que la creencia de que la resurrección “ya se efectuó” trastornó la fe de algunos? En esto vemos el peligro de jugar con estos términos divinos empleados por Cristo y sus apóstoles.

       Al mismo tiempo tenemos que preguntar, ¿será necesario creer lo que la Biblia dice sobre los eventos finales: la segunda venida de Cristo, la resurrección de los muertos, la destrucción de la tierra, el juicio final, el cielo, el infierno? ¿o son puras opiniones que no importan?

       Y lo que la Biblia enseña sobre la necesidad de la conducta moral, ¿es “doctrina” relativa que no afecta la comunión? ¿Qué tal el fornicario de Corinto? ¿Debería la iglesia tener comunión con él?

 

La doctrina “de” Cristo

¿La doctrina enseñada por El

o la doctrina acerca de El?

       Los promotores de la “unidad en la diversidad” dicen que Juan se refiere a la doctrina “acerca de Cristo”, es decir, su Deidad.

       La misma construcción gramatical se encuentra en Mat. 16:12, “la doctrina de los fariseos”— ¿quiere decir doctrina acerca de los fariseos? También en Hech. 2:42, “la doctrina de los apóstoles” -- ¿quiere decir doctrina acerca de los apóstoles? También Apoc. 2:14, 24.

       Es imposible aceptar a Cristo sin aceptar su palabra.

            1. Mat. 7, “28  Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;  29  porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”.

            2. Juan 12, “47  Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.  48  El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”

            3. Confesar a Cristo como Hijo de Dios necesariamente implica la obediencia a sus mandamientos como también el seguir su ejemplo.

       La doctrina  de Cristo es simplemente la verdad. Jn. 8, “32  y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

       Si la doctrina es de importancia secundaria y no afecta la comunión, ¿por qué se enfatiza tanto a través del Nuevo Testamento?

       1 Tim. 1, “3  Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina”; 1 Tim. 4, “1  Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”; 1 Tim. 6, “3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,  4  está envanecido, nada sabe”; 2 Tim. 4, “2  que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.  3  Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina”; Tito 1, “9  retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”.

       Rom. 16, “17  Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”.

       Efes. 4, “14  para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  15  sino que siguiendo la verdad en amor”.

       Col. 2, “22  (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?”

       Heb. 13, “9  No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extraña”.

       Apoc. 2:14, 24 la doctrina de Balaam y la de los Nicolaítas.

 

Varios términos son sinónimos

       El evangelio es la doctrina de Cristo. La doctrina de Cristo es el evangelio. También hay varios otros términos que son sinónimos (se refieren a la misma cosa).

       La fe. Judas “3  Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.

       Otros términos son: la verdad … el camino … la palabra de Dios (o de Cristo) … el nuevo pacto (o testamento) …

       La unidad se basa solamente en esta Palabra de Dios; es decir, hay unidad entre todos los que se someten a la verdad revelada en el Nuevo Testamento.

       (Gran parte de los pensamientos presentados aquí sobre 2 Juan 9-11 son del excelente libro titulado The Doctrine of Christ and the Unity of the Saints por el hermano Ron Halbrook).

 

Autonomía

       La autonomía de cada iglesia local es una gran bendición de Dios. Quiere decir que bajo Cristo cada iglesia se gobierna sola. Nadie puede llegar de otra parte (por ejemplo, de una iglesia más grande) para darles órdenes o supervisar sus actividades. La autonomía ha sido un tema central en la controversia sobre la centralización. Se ha explicado repetidas veces que no es bíblica la práctica de enviar fondos de muchas iglesias locales a una la iglesia patrocinadora o a una institución (escuela, clínica, asilo para niños, etc.), sino que cada iglesia local, por pequeña que sea debe hacer su propia obra. Debe encargarse de los detalles del culto, de las clases bíblicas, de la obra del evangelismo de la congregación, de la administración de la ofrenda, etc.

       Sin embargo, los promotores de la “unidad en la diversidad” se aprovechan de este arreglo divino para defenderse y protegerse cuando sus errores se exponen. Por ejemplo, cuando algunas iglesias comenzaron a usar instrumentos de música en el culto, una de sus defensas de esta práctica errónea era de que cada iglesia es independiente y los demás no pueden juzgarla o condenar sus prácticas, pues cada iglesia es independiente. Si fuera alguna práctica en cuanto al orden del culto bíblico (lo autorizado por Dios), desde luego los de otra congregación no deben criticarla. Sin embargo, si alguna práctica de la iglesia local no está autorizada por las Escrituras, entonces la autonomía de la iglesia local no puede justificarla. La autonomía de cada congregación no significa que cada iglesia puede formular su propia doctrina. La iglesia no es la cabeza, sino el cuerpo. Cristo es el único Legislador.

       Supongamos que alguna iglesia participara de la cena cada mes en lugar de cada semana. ¿Tiene el derecho de hacer este cambio en base a su autonomía? Claro que no. La autonomía de la iglesia no le da el derecho de cambiar lo que está autorizado por las Escrituras.

 

“La unidad en la diversidad”

es otra táctica del modernismo

 

       Esta palabra se usa religiosamente para describir el movimiento que da definiciones diferentes a la enseñanza bíblica para acomodarla al pensamiento moderno. En realidad es simplemente la negación de las doctrinas de “la fe” (Judas 3; Hech. 6:7). El apóstol Pablo dice, 2 Tim. 3, “16  Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  17  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”, pero el modernismo no acepta lo que la Biblia dice (por ejemplo, sobre el divorcio y segundas nupcias, sobre la Deidad de Cristo o sobre los días de la creación).

       Es cierto que el modernismo ataca la inspiración de las Escrituras, luego lo sobrenatural (milagros) y, por eso, el nacimiento de Jesús de una virgen, la resurrección corporal de Jesús, etc. Sin embargo, el modernismo también abarca el interpretar a su modo arbitrario muchos textos y doctrinas de la Biblia. En este estudio se emplea el término modernismo para describir la nueva definición de la palabra unidad y la nueva interpretación de tales textos como Romanos 14; 2 Juan 9-11, etc. con respecto al tema de la unidad y la comunión. Tales nuevas definiciones e interpretaciones son puro modernismo, porque en realidad no son definiciones ni interpretaciones sino negaciones de la revelación de Dios.

       El hombre pecador tiene prejuicio fuerte contra Dios y su Palabra. Es rebelde y no quiere someterse a la voluntad de Dios.

       Esto se llama “extraviarse” o, literalmente, progresar o ir más allá de la doctrina de Cristo y los apóstoles. 2 Jn. “9  Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”. La palabra extraviarse traduce la palabra griega proagon que significa sobrepasar. Juan se refiere, pues, al que “marcha alejándose hacia adelante”. Esto es precisamente lo que hacen los que promueven “la unidad en la diversidad”.

       El modernista es un progresista. Cree en el progreso. Sin embargo, el que progrese o vaya más allá de la doctrina de Cristo y los apóstoles no marcha hacia adelante sino hacia atrás (hacia la perdición). ¿No es bueno el progreso? Para contestar esta pregunta tenemos que preguntar, ¿progresar en qué? El progresar que se aleja de la doctrina original es apostasía (1 Tim. 4:1; 2 Tes. 2:1).

Conclusión

       Por lo tanto, exhortemos a todo cristiano a contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos (Judas 3). “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas” (Heb. 13:9). Más bien, estemos bien enterados de estas doctrinas y preparados para defender la verdad. Estudiemos Efes.6:10-18 y practicarlo, llevando toda la armadura que el Señor nos ha proporcionado, porque verdaderamente “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Este texto se aplica a la lucha que se nos presenta. Si nos fortalecemos como este texto nos dice, seremos valientes para esta lucha y como dice Prov. 28, “1  Huye el impío sin que nadie lo persiga;  Mas el justo está confiado como un león … 4  Los que dejan la ley alaban a los impíos;  Mas los que la guardan contenderán con ellos”.

       Como Pablo dice a los filipenses (1:17) debemos estar puestos “para la defensa del evangelio” y como dice a Timoteo (1 Tim. 6:12), “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”. Que nadie piense que estamos exagerando. Ya está la batalla. La iglesia del Señor está en gran peligro de ser arrastrada a otra apostasía aun más terrible que la de hace unos cincuenta años cuando tantas iglesias fueron fascinadas y llevadas por el institucionalismo, la centralización y el evangelio social.         En esa lucha el campo de batalla estaba algo extenso, pero en esta presente crisis el campo de batalla es aun más extenso, porque el concepto de la unidad en la diversidad no conoce límites. El hermano Rubel Shelley dice que debe haber unidad con todos los que crean en la Deidad de Cristo. Estamos hablando de un evangelista de renombre de la iglesia de Cristo. ¿En qué se basa para afirmar tal cosa? Se basa en su torcida interpretación de Romanos 14, el capítulo que habla de opiniones.

       Es necesario enfatizar la necesidad de buena preparación, porque los promotores de la “unidad en la diversidad” son hombres bien preparados y muy astutos. No solamente saben manipular las Escrituras, sino que también a los hermanos. ¿Puede usted, mi hermano, defender la verdad con respecto al divorcio y nuevas nupcias? ¿Sobre la Deidad de Cristo? ¿Sobre los días de la creación? Usted pensará que es muy fácil hacerlo, pero ¿puede refutar la astucia de los que usan lenguaje “científico” para probar que los días son largos períodos de tiempo? Le animo a estudiar con mucho cuidado el análisis de este tema escrito por nuestro hermano Bill H. Reeves. El no solamente ha refutado los argumentos del hermano Efraín Pérez, sino que también ha publicado la correspondencia entre él y el hermano Efraín para exponer la actitud carnal de este proponente de la evolución teísta. La tarea de desenmascarar al defensor del error no es trabajo placentero, pero hay que entender que los que enseñan tales doctrinas extrañas no llevan etiqueta que diga Tenga cuidado – soy falso maestro.

       Cuando usted expone no sólo el error sino la carnalidad del proponente del error, otros le acusarán de muchas cosas. Dirán que es egoísta, arrogante, dogmático (palabra favorita del hermano Efraín), etc., pero para perseverar sólo tiene que recordar lo que Pablo dice a los efesios: “18  orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;  19  y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio”. Es nuestro único objetivo.

       Una tendencia (flaqueza) de muchos evangelistas es la de “sacar rodeos”. Al hablar sobre cierto tema no van al grano. No dicen lo que deben decir inmediata y directamente para que la gente entienda perfectamente bien lo que está diciendo. El propósito nuestro es que los hermanos eviten el pecado y el error, pero ¿cuál? Como bien sabemos, Jesús y los apóstoles no dejaban a la gente con dudas cuando condenaban el pecado o el error. Jesús dijo “fariseos y saduceos”. Pablo dijo “Himeneo”, “Alejandro”. Juan dijo “Diotrefes”.

       Desde luego, en todo esto vamos a predicar con amor, pero el amor en el predicador es como el amor en el médico. ¿Qué dice el médico cuando descubre el cáncer en algún paciente? ¿Dice “bueno, yo sé que tiene cáncer pero no le quiero ofender y creo que sería mejor no decir nada”? ¿Eso sería amor? Nuestra actitud tiene que ser “amamos a los hermanos y si tienen cáncer o gangrena (2 Tim. 2:17) estamos obligados a decirles y tratar de salvar sus almas”.       Si algún hermano critica nuestra manera de predicar la verdad, que él nos enseñe cómo hablar mejor, pero sin faltar debe entregar el mensaje de salvación. Y ese mensaje requiere la extirpación del cáncer o la amputación del miembro gangrenado.

       El fiel predicador del evangelio debe entender que sus propios hermanos, los promotores de la “unidad en la diversidad”, le llamarán nombres ofensivos, tales como legalista, ignorante, perro guardián de la hermandad, etc. Los hermanos liberales (y esto incluye los promotores de la “unidad en la diversidad”) se creen muy amorosos. Son muy dulces, excepto cuando hablan de los que exponen sus errores y luego se entregan al lenguaje más insultante. El fiel evangelista no es movido por los tales. El sabe que son muy intolerantes porque no aman la verdad sino el error.       Sobre todo es necesario perseverar en la lucha, empleando solamente armas espirituales. 2 Cor. 10, “3  Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  4  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,  5  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

       No hay conflicto entre el concepto de estar puesto por la defensa de la fe como soldado fuerte y el concepto de ser manso. 2 Tim. 2, “24  Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;  25  que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad”. 1 Tes. 2, “7  Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos …11  así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros”.

       El apóstol Pablo es nuestro ejemplo y él nos dice que debemos imitarlo. Gál. 2, “5  a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros … 11  Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar”. Pero, desde luego, Pablo no era nada carnal en su modo de hablar con aquellos hermanos o con Pedro. Podemos hablar con toda fuerza y firmeza y al mismo tiempo ser mansos.

       Pero la situación ahora es semejante a la del tiempo de Jeremías. “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (2:13).

       Debemos subir la antena, abrir bien los oídos y escuchar con cuidado cómo hablan algunos hermanos, porque algunos usan lenguaje como el de los israelitas que sólo querían oír cosas suaves. Isa. 30, “9  Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová;  10  que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas (agradables, cosas suaves), profetizad mentiras;  11  dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel”.

       Algunos no quieren hablar de diferencias y desacuerdos, sino de lo que tienen en común con hermanos liberales y aun con los sectarios. Quieren eliminar lo negativo y enfatizar lo positivo. Sólo quieren oír sermones sobre “el amor” (pero no quieren amor bíblico). Dicen que las cartas del Nuevo Testamento son cartas de amor. No quieren oír sermones sobre la iglesia, sino solamente sermones sobre Cristo. No quieren saber de ley sino de gracia. Quieren servicios más emocionantes, aun el aplaudir.

       Para los tales muchas doctrinas de “la fe” son puras opiniones, sobre todo lo que la Biblia dice sobre el matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias, la Deidad de Cristo y los días de la creación. Afirman que lo que la Biblia dice sobre estos y muchos otros temas no es claro y que muchos hermanos sinceros han interpretado estos textos de diferentes maneras; por eso, nadie debe ser “dogmático”.

       Estos hermanos son muy tolerantes del error y de los que enseñan el error, pero son muy intolerantes de los que condenamos el error y el pecado en la iglesia. Para ellos los que están puestos por la defensa del evangelio y contienden por al fe como dice Judas 3 son “perros guardianes”, “guardianes de la ortodoxia”, quieren controlar la hermandad, formulan credos, son entremetidos, tradicionistas, etc.

       No se engañen con todo esto. Pablo bien describe a los tales en 2 Tim. 4, “2  que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.  3  Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,  4  y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”. Los tales obviamente se avergüenzan del evangelio (Rom. 1:16).

 

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Los seis días de la creación, Génesis 1

       Algunos dicen que creen Gén. 1, pero también dicen que el universo tiene unos 15 billones de años de edad y que la tierra tiene unos 4.5 billones años de edad.

       Estos dicen que rechazan la evolución y que tampoco son evolucionistas teistas (los que tratan de armonizar la creación con la evolución), pero aunque renuncian a la evolución orgánica (evolución de la creación animada), sí aceptan la evolución de la creación inanimada (el universo, la tierra). Es muy importante observar y recordar este punto, porque a pesar de lo que profesen éstos, en realidad son evolucionistas teistas, pues quieren armonizar la Biblia con los conceptos de evolución.

       Advertencia seria. Es muy importante recordar que muchos de los que comenzaron dudando de lo que la Biblia dice claramente en Gén. 1, terminan dudando de los milagros registrados en la Biblia, la Deidad de Jesús, el nacimiento virginal y resurrección corporal de Jesús, la inspiración de las Escrituras, etc.

 

“Las eras geológicas”

 

       Para poder entender el problema bajo consideración es necesario entender algo de las llamadas “eras geológicas”, porque el propósito de tales hermanos es tratar de armonizar la Biblia con ellas. La “geología” es la “ciencia que tiene por objeto el estudio de las materias que componen el globo terrestre, su naturaleza, su situación y las causas que lo han determinado”. Entre otras cosas el estudio de la geología tiene que ver con los estratos o capas de la superficie de la tierra. Según científicos geólogos, la naturaleza y situación de los varios estratos de la superficie de la tierra nos indican la edad de la tierra. La tabla o columna geológica se publica en diccionarios, enciclopedias y en muchos libros de texto a todo nivel de estudio. Los geólogos dan nombres a estas supuestas eras (arqueozoica, proterozoica, paleozoica, etc.), como también a los supuestos períodos dentro de aquellas eras (p. ej., el cámbrico dentro de la paleozoica, etc.), y se nos dice que la formación de estos varios estratos ocurrió durante muchos billones de años.

       En la tabla de las eras geológicas también se publican la vida característica de cada una; es decir, se nos dice que plantas y animales acuáticos primitivos surgieron durante la era proterozoica hace por lo menos un medio billón de años y que el surgimiento de plantas y animales y del hombre ocurrió hace 25,000 a 975,000 años. Los “científicos” hablan de millones y billones de años como si fueran decenas o centenares de años, y todo de acuerdo a su propia imaginación, porque no hay ciencia verdadera en las tablas geológicas ni mucho menos en los números de años que las supuestas eras hayan durado.

       Pero lo importante de esto es que hay una relación estrecha – inseparable – entre la tabla geológica y la evolución. Los que propagan esta “ciencia” argumentan en círculo. Se nos dice que la edad de los estratos de la superficie de la tierra se puede determinar por los fósiles que se encuentran en ellos. (“Fósil. Nombre que se da a los fragmentos de animales o plantas petrificados que se encuentran en diversos terrenos geológicos antiguos”). Pero, en turno, argumentan que la edad de los fósiles se puede determinar por el estrato de la tierra en el que se encuentre. Así pues, al reconocer que la evolución es una filosofía vana y hueca, también se reconocerá que la tabla geológica no tiene significado alguno.

       Aunque todo esto (la evolución y las eras geológicas) sea llamado “ciencia”, es necesario de una vez aclarar que no lo es. Los maestros de esta llamada “ciencia” (1 Tim. 6:20) quieren que los alumnos crean que el orden establecido en el dibujo de la columna geológica se encuentra en toda la superficie de la tierra, pero esto simplemente no es cierto. Siete de los diez estratos no se encuentran en un 77% de la superficie de la tierra y tres o más de los estratos no se encuentran en un 94% de la superficie de la tierra. De hecho, datos científicos indican que aproximadamente 0.4% del área de la superficie de la tierra tiene los diez estratos como se dibujan en la tabla geológica, y aun en estos algunos son incompletos. La completa columna geológica existe, pues, solamente en la imaginación de los que la dibujen.

       También es importante aclarar de una vez que los estratos verdaderos de la tierra (los que en verdad existen) no se han formado a través de millones de años. La explicación principal de la formación de los estratos de la superficie de la tierra y de los fósiles encontrados en ellos es que Dios sometió la tierra a un diluvio devastador. Léase el relato del diluvio en Génesis 7. El diluvio explica los estratos o caps de la superficie de la tierra, incluyendo la formación de continentes, océanos, ríos, montañas, valles, cañones, etc. Es interesante la definición que Larousse da a la palabra cataclismo: “Diluvio, terremoto, etc.: el hundimiento de la Atlántida (continente que se supone existió en el Atlántico) fue uno de los cataclismos más terribles de que habla la historia”. Desde luego, esto fue pura leyenda griega, pero ilustra el hecho de que diluvios y terremotos sí tienen impacto tremendo sobre la superficie de la tierra. Si hubiera mapa del mundo antediluviano y otro del mundo postdiluviano, habría contrastes increíbles.

 

El diluvio que Dios envió en los días de Noé

 

       Gén. 7:19, “todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.  20  Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes”. Algunos hermanos “conservadores” nos dicen que esto fue un diluvio local, pero al leer Gén. 7:19 es obvio que el diluvio descrito aquí fue un diluvio universal, pues “las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos”, y no sólo eso, sino que “quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes”. ¿Diluvio local que subió quince codos más alto aun después de cubrir todos los montes que había debajo de todos los cielos? El texto no dice que las aguas del diluvio cubrió algunas montañas, sino que “todos” los montes altos que había debajo de “todos los cielos”. Obsérvese cómo se repite la palabra “todos”. ¿Qué nos está diciendo Moisés? Que el diluvio fue universal. Esto es confirmado por el apóstol Pedro: 2 Ped. 3:6, “por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua”.

       ¿Qué efecto tuvo el diluvio sobre la superficie de la tierra? Gén. 7:11, “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, 12  y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días ¼ Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenidas” (Gén. 7:24-8:2). Las lluvias torrenciales duraron por 40 días y las aguas prevalecieron sobre la tierra, azotándola fuertemente, por cinco meses. Imagínese la fuerza, la presión y el impacto general de tanta agua, desde abajo y desde arriba. La lluvia torrencial de 40 días y noches, golpeando la tierra incesantemente, sería causa de toda clase de erosión, llevando con el terreno animales, árboles, plantas y rocas para depositarlos muy lejos de donde estaban antes. Aun las inundaciones locales que conocemos hacen cambios significativos en la superficie de la tierra, y estas no se pueden comparar con el diluvio de Noé. La evidencia de la sedimentación rápida después de inundaciones se ha observado. No es difícil, pues, aceptar que todos los estratos de la corteza de la tierra se acumularon como consecuencia del  cataclismo descrito en la Biblia en los días de Noé. Es en extremo absurdo negar que tal cataclismo tuvo un efecto tremendo sobre la corteza de la tierra.

       Los fósiles. En cuanto a los fósiles, es lógico que éstos se han encontrado y todavía se encuentran todos mezclados sin orden alguno en los diversos estratos. El fenómeno de la muerte simultánea de centenares de miles de animales desafía la comprensión de geólogos y evolucionistas. Todos han oído de los mamuts, mastodontes, etc. que se han encontrado congelados en Alaska y Siberia. Este fenómeno simplemente no se puede explicar excepto como resultado de un cataclismo o catástrofe de alguna forma. Estos animales no murieron por causas normales, pues normalmente cuando muere un animal, de una vez es devorado por otros animales o aves de rapiña; más bien estos murieron ahogados o asfixiados por ser sepultados bajo toneladas de agua, lodo y escombros. (Si se pregunta acerca de la extinción de estos animales, recuérdese que Noé metió “dos de cada especie” en el arca, pero dentro de cada especie había y hay gran variedad; p. ej., metió elefantes en el arca, pero no necesariamente de toda clase de elefante como los mamuts y mastodontes). Además los fósiles de muchos animales y otras criaturas se encuentran lejos de donde se encuentran ahora; por ejemplo, fósiles de peces se han encontrado en las montañas. Sin duda alguna el diluvio afectó la temperatura de la tierra y muchísimos animales se congelaron donde antes había vegetación. La prueba de esto se ve en el contenido de los estómagos de los animales congelados. La supuesta “edad glacial” no explica el fenómeno, porque tal cambio hubiera llegado paulatinamente y los animales habrían salido en busca de la vegetación que acostumbraban comer. La extinción en masa de tantos animales se puede explicar solamente por algún evento catastrófico. Los científicos no pueden explicar este fenómeno, pero se sienten obligados a admitir

que refleja cambios atmosféricos incalculables que ocurrieron súbitamente.

       Arboles fosilizados. Uno de los más interesantes fenómenos entre los fósiles es la presencia de árboles fosilizados parados en su postura normal a través de varios estratos de piedra. ¿Un árbol habría durado por millones de años mientras estrato tras estrado de sedimentos se depositaran alrededor de él?

 

El actualismo

(El concepto de que lo que sucede en la actualidad explica todos los procesos geológicos del pasado;

en inglés se le llama “uniformitarianism”)

      

       Esta es la doctrina de que todos los cambios geológicos como la erosión, la deposición, acción volcánica, etc., pueden ser explicados por los procesos físicos y químicos que se observan en la actualidad, que estos procesos han funcionado básicamente de la misma manera (uniformemente) a través del tiempo geológico. Según esta filosofía, el presente es la clave del pasado, que lo que está pasando ahora es lo que ha pasado siempre. Sin embargo, muchos fósiles presentan una dificultad insuperable para los actualistas que abogan por una geología muy lenta y gradual.

       Por ejemplo, el fenómeno del árbol parado y extendiendo a través de varios estratos de la tierra, ¿fue el resultado del actualismo (uniformitarianism) o es el resultado de un cataclismo como el diluvio? ¿Cuál es más lógico y razonable?

       2 Ped. 3:3-6 trata de esta filosofía: “en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4  y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.  5  Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6  por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7  pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”. Hoy en día hay muchísimos burladores “intelectuales” que voluntariamente ignoran el diluvio y el impacto que tuvo sobre la tierra. Los que intentan armonizar Gén. 1 con la tabla geológica cometen el mismo error, pues no toman en cuenta el diluvio. Aun dicen que fue una inundación local en el país de Mesopotamia.

       Por lo tanto, en cuanto a los cambios de la superficie de la tierra, al juzgar el pasado por el presente, se calcula que la tierra fue creada hace billones de años.

       Ahora bien, tengamos presente que hablamos de los que afirman su creencia en la creación de Gén. 1, pero tratan de armonizar la Biblia con la tabla geológica, la cual en turno fue inventada para confirmar la evolución. La inconsistencia de los tales se ve en que dicen que rechazan la evolución orgánica, pero aceptan la evolución de la creación inanimada; es decir, afirman que Dios es el Creador del universo, pero que lo hizo a través de billones de años.

 

Los días de Gén. 1

 

       ¿Por qué explicar todo eso? Ahora llegamos al grano del estudio. Fue necesario explicar lo otro para que se entienda por qué algunos creen que los seis días de la creación eran más bien “días creadores” (períodos creadores). Creen que Gén. 1:1 quiere decir que Dios creó todo, pero que lo hizo hace billones de años. Entonces creen que el v. 2 dice que lo que Dios creó “llegó a ser” desordenado, y que después de billones de años El comenzó la creación descrita en el resto del capítulo. Además se supone que había millones de años entre los días de la creación. No hay justificación alguna para traducir el verbo “estaba” (hayethah), como “llegó a ser”; tampoco hay justificación para tratar de meter miles o millones de años entre los días de la creación.

       ¿Qué creyeron los israelitas y otros a través de los años? Desde luego, nadie creía en “períodos creadores” antes de existir la filosofía llamada “evolución” y la tabla geológica. Seguramente cuando Moisés escribió el Génesis y los israelitas lo leyeron, ellos entendían exactamente lo que Moisés escribió, que “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” y que lo hizo en seis días literales y consecutivos. Hay que haber motivo ajeno para “entender” este texto de otro modo. Los eruditos del idioma hebreo conceden que los días de Gén. 1 son días literales. Aun los eruditos modernistas conceden que fueron días literales. Desde luego, estos no creen en la creación (creen que es un mito), pero no juegan con la palabra “día”. Los “científicos” que aceptan la evolución tampoco creen que los días de Gén. 1 son figurados. Para ellos este argumento es absurdo. Por último, los que aceptamos la creación así como está revelada en el Génesis rechazamos tal concepto, porque lo vemos como lo es, el intento de modificar la verdad para armonizarla con la evolución.

       Si el hombre no puede entender esta revelación de Dios, ¿cómo puede entender el resto de la Biblia? Seguramente Dios quería y quiere que todos entiendan que El es el Creador y que creó todo en seis días.

       Exodo 20:11, “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”.

       Exodo 31:16, “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo.  17  Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”.

       ¿Nos quería confundir o engañar? Si lo hubiera hecho por el proceso de la evolución a través de millones o billones de años, sin duda alguna lo habría explicado en Gén.1.

       La primera vez que aparece la palabra “día”. El significado de una palabra figurada se basa en el significado literal; por eso, lo figurado no puede ser primero. Desde luego, la palabra “día” se usa figuradamente en muchos textos, pero no es posible que se use figuradamente la primera vez que aparezca. Lo literal tiene que ser primero, y después el uso figurado. Por ejemplo, el cuerpo físico tiene muchos miembros y cada miembro tiene su función; por eso, cuando Pablo habla de la iglesia como el cuerpo de Cristo, es fácil entender su uso de esta figura. El significado de la palabra figurada se basa en el sentido de la palabra literal. Asimismo, la palabra “día” en Gén. 1 tiene que ser literal, pues es la primera vez que se usa.

       2 Ped. 3:8, “para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”. Pedro explica que Dios, siendo eterno, no está afectado o limitado por el tiempo. Este texto no viene al caso; no tiene nada que ver con los días de Gén. 1.

       El uso de un número con la palabra “día” (359 veces aparte de Gén. 1) siempre indica que es un día de 24 horas. P. ej., Gén. 30:36. Frecuentemente (162 veces) Dios dio mandamientos que el pueblo había de hacer o no hacer ciertas cosas en ciertos días. Si la palabra “día” con número siempre quiere decir día de 24 horas en los demás textos, entonces debe significar día de 24 horas en Gén. 1.

       La Biblia define la palabra la primera vez que aparece. Gén. 1:5, “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y fue la mañana un día”. “La tarde y la mañana un día”. Cuando la frase “la tarde y la mañana” se conecta con un número y la palabra yom (día) al final de cada fase de la creación, no hay manera más fuerte de especificar un día normal. En 38 textos estas dos palabras se encuentran juntas y en cada texto se refieren a un día normal.

       Exodo 21:9, Dios mismo dice, “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;  10  mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.  11  Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. ¿Alguien quiere discutir con Dios? En este texto Dios mismo explica enfáticamente el significado de los siete días de la semana. ¿Los seis días que los israelitas habían de trabajar eran períodos de miles o millones de años? Si no, entonces los seis días que Dios trabajó no eran períodos largos. ¿Podían los israelitas entender cuánto tiempo habían de trabajar? ¿Podían entender cuándo no deberían trabajar? Dios mismo estableció el patrón para los israelitas

       Hierba verde sin sol. Si los días de Gén. 1 no fueron días literales, entonces la hierba verde (árboles, plantas, toda la vegetación) que fue creada el tercer día hubiera tenido que existir por miles o millones de años sin el sol, porque fue creado hasta el cuarto día.

       Adán fue creado el sexto día y vivió 930 años (Gén. 5:5), pero si cada uno de los días de la creación hubiera durado miles o millones de años, entonces Adán habría tenido miles o millones de años de edad.

       Marcos 10:6, “pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios”. Este texto es sumamente claro. Jesús mismo afirma que Dios hizo al hombre y a la mujer “al principio de la creación”, es decir, durante la semana de creación descrita en Gén. 1. Jesucristo es Dios y durante su vida terrenal mostraba constantemente su omnisciencia. Si el universo incluyendo la tierra hubiera sido creado billones de años antes de la creación del hombre, entonces Jesús lo habría sabido. Con tal conocimiento no habría dicho que “al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios”. Además, recuérdese que “Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3; véase también Col. 1:16). Por lo tanto, si el universo fue creado hace 15 billones de años, Cristo no solamente lo sabía, sino que El mismo lo hizo. ¿Por qué, pues, no dijo ‘15 billones de años después de la creación, varón y hembra los hizo Dios’?

       En conclusión, pues, tenga mucho cuidado con los que profesan ser “conservadores”. Esta palabra comenzó a usarse para identificar a los que se oponían al institucionalismo y toda forma de centralización. Pablo dice (2 Tim. 1:13), “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús”. Retener (conservar) la forma (el patrón) de la sana doctrina. Es lo que se debe hacer. Sin embargo, hay otras cuestiones muy importantes aparte del institucionalismo: p. ej., errores sobre el divorcio y nuevas nupcias; errores sobre la Deidad de Cristo; errores sobre los días de la creación; y errores sobre la aplicación de Rom. 14 (tener comunión con los que enseñan y practican error porque éstos profesan ser “conservadores”).

       Aunque lo nieguen, los que afirman que los días de la creación no fueron literales quieren armonizar la Biblia con la evolución. Dicen que creen Gén. 1 y que rechazan la evolución, pero no creen lo que Gén. 1 dice, y sí creen en la evolución, no la evolución orgánica, sino la evolución de la creación inanimada (el universo incluyendo la tierra).

       La tabla o columna geológica y la evolución son gemelos. La tabla depende de la evolución y la evolución depende de la tabla. Nos dicen la edad de las tablas por los fósiles que se encuentran en ellas, y nos dicen la edad de los fósiles por las tablas donde se encuentran.

       Los actualistas (uniformitarians) no pueden explicar los estratos de la superficie de la tierra, pero un cataclismo (el diluvio de Noé) sí los puede explicar. Gén. 7:17-24 describe ampliamente la catástrofe que tuvo un impacto incalculable sobre los continentes, océanos y mares, montañas y valles, y toda la superficie de la tierra. Los que dicen que esto fue un diluvio local simplemente niegan la Biblia (Gén. 7:19,20). El apóstol Pedro se refiere a este cataclismo (2 Ped. 3:4-6), diciendo que “el mundo de entonces pereció anegado en agua”. La palabra “perecer” (apollumi) quiere decir “destruir” (no aniquilar, sino arruinar). El diluvio hizo cambios radicales en toda la superficie de la tierra. La turbulencia drástica de tanta agua azotaba toda la tierra por meses. Hemos visto la fuerza de inundaciones locales, lo que hace no sólo con edificios sino también con árboles y rocas. La erosión es tremenda. Cambian el curso de los ríos. Excavan cañones. Imagínese, pues, el efecto del diluvio de Noé sobre la tierra.

       Si aceptamos esta verdad, rechazaremos las teorías con respecto a la tabla geológica y no habrá razón alguna para no aceptar la sencilla verdad de la creación de todo en seis días literales como la Biblia afirma. “Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito:  Para que seas justificado en tus palabras,  Y venzas cuando fueres juzgado” (Rom. 3:4).

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