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Pero Dios… nos salvo

Por Alfredo Chee Amador.

 

 
   

Introducción.

Dios es bueno en gran manera, la grandeza de su bondad es inescrutable, Él ha tomado la iniciativa de salvarnos de la miseria provocada por el pecado en nosotros y de la muerte para darnos vida y de sentarnos juntamente con Cristo en los lugares celestiales, pues él quiere mostrar en nosotros al mundo lo bueno que es a fin de que todos busquemos sin temor de ser rechazados los beneficios ofrecidos por él.

Quisiera con este estudio basado en efesios 2:1-10, motivar a todos ustedes mis estimados lectores a aprovechar esta bendita oportunidad de salvación que Dios en su amor por nosotros nos está ofreciendo en Jesucristo su santo y amado y Hijo.

1- Nuestro Pasado sin obedecer a Cristo (Efesios 2:1-3). Nótese que dice “en otro tiempo”, “erais”, “vivíamos”, “éramos”.

A-    Estábamos muertos en delitos y pecados (Ef.2:1).

a)      Los muertos están ajenos a lo que sucede debajo del sol, es decir en el mundo de los vivos Ecl. 9:10,11.

b)      Así los que están en pecado, están ajenos a la vida que Dios nos enseña a vivir (2 Pedro 1:3; Efe 4:18,19).

c)      El pecado es violación a la ley de Dios (1 Juan 3:4), y “delito” es la desviación de la verdad y la rectitud, en Gál. 6:1 se traduce “falta”. Así que cuando nos desviamos de la rectitud y la verdad violando la ley de Dios morimos espiritualmente aunque físicamente estemos vivos (comp. 1 Tim 5:6)

B-    No nacimos muertos en delitos y pecados (Ef.2:2).

a)      Nadie hereda el pecado de los padres sino que cuando se llega a la edad de la responsabilidad cada quien decide como andar en cuanto a su manera de vivir.

b)      Por eso dice el apóstol Pablo (ablando de nuestros “y delitos pecados”) “en los cuales anduvisteis en otro tiempo”.

C-    En el verso 2, el apóstol menciona tres cosas que influyeron en nosotros para que cometiéramos delitos y pecados.

a)      La corriente de este mundo, (Comp. 1 Juan 2:16)

-         Los deseos de los ojos.

-         Los deseos de la carne.

-         Y la vanagloria de la vida.

-         Es una corriente que desemboca en la ruina (1 Juan 2:17).

b)      El seguir la voluntad del príncipe de la potestad del aire. Es decir hacíamos la voluntad de diablo.

-         Nadie es obligado a obedecer al diablo, sino que el puede ejercer su influencia en nosotros cuando le damos lugar (Efe. 4:27).

-         El diablo tiene sus métodos de convencimiento (Efes. 6:11) y de alguna manera con su astucia nos puede llevar a desviarnos de verdad y la rectitud (2 Cor.11:2,3), Tal y como hizo con Eva en el huerto del Edén (Gén. 3). Y una vez convencidos por sus engaños empezamos a vivir conforme a la voluntad de él. No debemos pensar por eso que no somos responsables de nuestra manera de vivir, pues al igual que Eva en el huerto tenemos el poder de escoger si darle lugar al diablo o no y a dejarnos engañar por él o no, y tenemos el poder de escoger entre lo bueno y lo malo sabiendo que lo que decidamos en nuestra elección traerá consecuencias a nuestras vidas para bien o para mal.

c)      Hijos de desobediencia. Esto es; que teníamos una tendencia a desobedecer a Dios en todas las cosas, nos hicimos en otras palabras rebeldes.

D-    En el verso 3 se describe nuestra manera de vivir como hijos de desobediencia, vivíamos:

a)      Siguiendo las pasiones de nuestra carne, es decir seguíamos nuestros deseos pecaminosos.

b)      Vivíamos Satisfaciendo la voluntad o propósitos de la carne.

c)      Vivíamos siguiendo la voluntad o propósitos de nuestros pensamientos.

E-     En consecuencia a eso, éramos “hijos de ira” (Efe. 2:3).

a)      Según la descripción de nosotros en los versos 1-3, No había nada más para nosotros que la ruina. No merecíamos menos que eso, sino únicamente la ruina eterna en un infierno de tormentos eternos, ese sería sin lugar a dudas, nuestro destino final de forma irremediable.

b)      No había esperanza, no había nada, sino solamente nuestra ruina.

F-     Pero Dios no quiere eso para nosotros y consideremos lo que el apóstol Pablo nos explica en el verso 4.

2. Lo que Dios hizo por nosotros y por que lo hizo (vs. 4,5).

A-    “Pero Dios”, es decir “Dios por su parte”, de su propia iniciativa, tomo la decisión de “darnos vida” de “salvarnos” a nosotros que estábamos muertos y destinados a sufrir su ira por la eternidad.

B-    El apóstol nos presenta tres razones por las que Dios por su parte decidió salvarnos y esas tres razones son:

a)      Su amor.

b)      Su gracia o bondad.

c)      Su misericordia.

C-    El amor de Dios es: su buena voluntad o disposición hacía nosotros que busca nuestro bienestar. El amor se demuestra claramente cuando él de su propia voluntad nos da vida salvándonos de la ruina a la que estábamos destinados por estar muertos en nuestro delitos y pecados, así como un cuerpo muerto va a la ruina así nosotros íbamos a la ruina, pero Dios nos dio vida y nos salvó de esa ruina.

D-    La gracia y misericordia de Dios se puede entender mejor cuando leemos el Salmo 103:8-11, En su Gracia o bondad Dios da al hombre lo que este no se merece. Y en su misericordia Dios no da al hombre lo que este se merece.

E-     Dios nos  ha dado Vida, nos resucitó o levantó de los muertos y nos sentó en los lugares celestiales, es decir nos exaltó a lugares de honor y gloria, haciéndonos así copartícipes del honor y gloria que Cristo ahora tiene en los lugares celestiales (Efesios 1:20-21). No nos ha dado conforme a nuestros pecados, ni nos ha tratado conforme a nuestras iniquidades.

3- Salvos por gracia, por medio de la fe cuando nos unimos a Cristo (Efesios 2:6-7).

A-    “Nos dio vida juntamente con Cristo”, “y con El nos resucitó”, “y con El nos sentó en los lugares celestiales”. Pablo enfatiza que nuestra unión con Cristo es vital. Debemos unirnos a Cristo para que Dios pueda darnos vida, resucitarnos y sentarnos en los lugares celestiales. Por eso Jesús dijo “… separados de mí nada podéis hacer”  Juan 15:5 (LBLA). El cristiano ya está participando juntamente con Cristo de una posición de honor al estar sentado juntamente con él en los lugares celestiales.

B-    Y esto es lo que nos recuerda el apóstol, “Por gracia habéis sido salvados” (Efesios 5:8). No de nuestra iniciativa sino de Dios quien por su gracia o bondad nos salvó. Esta gracia o bondad de Dios se recibe por medio de la fe. El plan de Dios tiene que ver con nuestra unión con Cristo para que él pueda darnos vida, sí llegamos a tener fe, es decir; si llegamos a creer que uniéndonos a Cristo Dios nos dará vida, entonces seremos salvos. Así que la Biblia no enseña la salvación por la fe “sola”, la fe que nos salva es aquella fe que nos mueve a ha hacer algo,  y ese algo es “unirnos a Cristo” para poder tener vida.

C-    Pero ¿Cómo nos unimos a Cristo? Nos unimos a Cristo cuando juntamente con él somos plantados en la semejanza de su muerte por medio del bautismo (Romanos 6:1-6). En el bautismo Dios nos perdona de nuestros pecados (Hechos 2:38) y venimos a tener vida nueva. Si queremos ser sentados juntamente con Cristo en los lugares celestiales debemos ser bautizados para unirnos a él y así ser copartícipes con Cristo de su honor y gloria en los lugares celestiales.

3- Lo que ahora  Somos y hacemos en Cristo (Efesios 2:10).

A-    “Somos Hechura suya creados en Cristo Jesús”, Dios a obrado poderosamente en los que creen para hacer de ellos una nueva creación, por lo cual la escritura dice “De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es…” 2 Corintios 5:17 (LBLA).

B-    Honramos y glorificamos a Dios. El creyente en Cristo es una nueva creación de Dios, una nueva creación que glorifica a Dios al “hacer buenas obras”. Obras no inventadas por el hombre sino las que Dios ha preparado para que andemos en ellas. 

Conclusión.

Así que Dios está demostrando las sobreabundantes riquezas de su gracia en su bondad para con todas las generaciones al darnos vida y sentarnos con Cristo en los lugares celestiales, nos ha sacado de la miseria y salvado de la ruina para exaltarnos juntamente con Cristo (Efesios 2:7). Dios es inmensamente bueno ¡bendito su nombre!

Escribe Alfredo Chee Amador.