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LO QUE ERAMOS, LO QUE HEMOS LLEGADO A SER Efesios 2:11-19
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Introducción. Hay un enmarcado contraste con lo que antes fuimos y con lo que ahora en Cristo somos, la raza humana estaba dividida entre judíos y gentiles pero como podremos ver en esta sección de Efesios, por medio del sacrificio de Cristo en la cruz, se eliminan todos los obstáculos que afecten a la unidad del nuevo cuerpo, en Cristo no sólo hemos hallado la paz que tanto necesitamos tener con Dios, sino que también, la reconciliación y la paz entre ambos pueblos (judíos y gentiles), para dar forma a un solo y nuevo pueblo en el cual todos somos "conciudadanos … y miembros de la familia de Dios", Efes. 2:19. 1. Versos 11,12. Lo que éramos antes de venir Cristo. A. V.11"Recordad pues que en otro tiempo vosotros los gentiles…hecha por mano en la carne". Al recordar lo que éramos en otro tiempo, podremos aumentar nuestro aprecio de lo que Cristo ha hecho por nosotros. "En otro tiempo" es decir en el tiempo que la ley de Moisés estaba todavía en vigencia los gentiles eran llamados por los judíos "incircuncisos" por no haber sido circuncidados en la carne (Rom. 2:28), así que los consideraban como no parte del pueblo de Dios. La intención de tal designación era una de burla y ofensa que demostraba el desprecio de los judíos hacia los gentiles, lo que provocó la hostilidad entre estos dos pueblos. B. La circuncisión era la evidencia externa del pacto que Dios había hecho con Abraham, pero Pablo el apóstol se refiere a ella como "por la tal llamada circuncisión" para exponer a los que ponían su confianza todavía en la circuncisión, es que la circuncisión era hecha con mano en la carne, no era espiritual así que en cuanto al sentido espiritual tanto los judíos como los gentiles estaban en la misma condición, (Rom. 3:9-20; 2:28). C. V.12, en este verso se presentan 5 condiciones en la que nos encontrábamos. 1. Separados de Cristo. No había conocimiento de Él, es decir se ignoraba que todo haya su significado y propósito en Cristo, estabamos en tinieblas, Cristo es luz. 2. Excluidos de la ciudadanía de Israel. Es decir no perteneciamos a la comunidad del pueblo de Dios. 3. Extraños a los pactos de la promesa. O ajenos, es decir no teníamos parte alguna en el conocimiento de los pactos hechos con Abraham y su desendencia, no fuimos hechos partícipes de las promesas hechas a Abraham, así que desconocíamos como Dios nos bendeciría, (Gén. 12:1-3). 4. Sin esperanza. Al no tener a Cristo no hay esperanza. 5. Sin Dios. Al no conocer a Dios, no había una buena relación con Él 2. Lo que hemos llegado a ser. D. En los versos 13-19, el apóstol Pablo habla de lo que ahora hemos llegado a ser, al estar en Cristo. 1. Antes estabamos lejos, pero en Cristo hemos sido hechos cercanos, es en unión a Cristo y por su sacrificio que el hombre llega a ser hecho cercano a Dios, obtenemos total aceptación ante Dios por medio de Cristo, en lugar de quedar alejados como gentiles perdidos, 2. V.14, Paz, Cristo abolió la vieja enemistad entre judíos y gentiles, en El no existen barreras raciales, él es nuestra paz. (Comparece. Romanos 5:1.) 3. V.18, entrada. "Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura. Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió". (Heb. 1019-23). 4. V.19 conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios. Formamos parte de una nueva comunidad, somos los redimidos, la iglesia del Señor el cuerpo de Cristo, el pueblo de Dios. CONCLUSION. En Jesús hemos sido reconciliados no sólo para tener paz con Dios, sino también para que haya paz entre nosotros, quitemos pues de nosotros las malas sospechas las contiendas, que es lo que practicábamos antes, (Tito 3:2,3). El continuar en estas cosas sería ignorar que el costo de nuestra paz y reconciliación fue la muerte de Cristo en la cruz (Efes. 2:14-17), y que por un mismo Espíritu todos tenemos entrada al Padre, NO LO OLVIDEMOS. |
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