CRISTO EL CONSOLADOR

Por: Alfredo Chee Amador

 

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Introducción.

El principal causante de las aflicciones del ser humano es el pecado, después que el hombre en el huerto del Edén desobedeció a Dios, el Señor dijo “…maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Gén. 3:17-19).

Desde entonces, el hombre sufre sobre esta tierra maldecida por su causa, y labora en ella pasando por innumerables penurias, angustias, enfermedades, dolor y muerte. Cuando Noé nació, Lamec su padre, le dio ese nombre, pues, él dijo: “ Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo”. Génesis 5:29. Para ellos el nacimiento de este niño al que llamaron Noé, fue motivo de consuelo.

En la vida hay muchas desesperanzas y calamidades y tal parece, que se deja de existir sin esperanza alguna de una vida mejor y más gloriosa. En el libro de Job encontramos las siguientes palabras Job 7:1-6 “¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra, Y sus días como los días del jornalero? Como el siervo suspira por la sombra, Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo, Así he recibido meses de calamidad, Y noches de trabajo me dieron por cuenta. Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba. Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; Mi piel hendida y abominable. Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor, Y fenecieron sin esperanza”.

Pero Dios sabe que el causante de todos los infortunios y desesperanzas humanas es el pecado, Dios maldijo la tierra por causa del pecado cometido por el hombre, el pecado trae consecuencias lamentables y dañinas y debemos tener conciencia de eso, el diablo es quien conduce al hombre al pecado y a la muerte, y Dios quiere salvar al hombre, él no quiere que nadie perezca, razón por la cual envió a su Hijo, Jesús de Nazaret; El Cristo, para “librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”. (Hebreos 2:15). Es por esa razón que Cristo es para el hombre de fe, su esperanza y consolación.

Su esperanza, pues ahora el hombre sabe que no morirá sin la esperanza de una vida mejor y más gloriosa.

Su consuelo, pues tal esperanza viene de Cristo así que en él encuentra consuelo el sufrido corazón humano.

Por eso Cristo es fuente de inagotable consolación.

·        En Mateo 9:22 leemos “Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora”. El Salvador le dice a la mujer “Ten ánimo”, ella desde hacia doce años sufría de flujo de sangre, sus esperanzas de sanar estaban disipadas pero, ¿quién estaba ahí? Jesús, el hijo de Dios, y ella llego a tener fe en él, creyó que él si podía ayudarle y yendo por detrás toco su manto con angustiosa desesperación, y es en ese momento de angustia que Jesús le dice, “Ten animo”. Si Jesús pudo sanarle de su enfermedad, entonces Jesús también puede salvar eternamente a los que tienen fe y librarlos del pecado y las penurias de esta vida, y llevarlos a una vida mejor y más gloriosa alla en la eternidad, Jesús dice a cada uno de nosotros si tenemos fe “Ten animo,…tu fe te ha salvado”  no hay razón para sentirnos desesperados si nuestra fe esta en Cristo.

·        En Lucas 7:13 leemos,Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores”. La compasión de Jesús por los que sufren y se encuentran desamparados y necesitados es incomparable. La viuda de Naín lloraba por su único hijo que ahora yacía muerto y le iban a sepultar, ¿Quién cuidará de ella? ¡Que desesperanza más terrible! Que cuadro nos pinta Lucas respecto a las penas que sumergen en terribles lamentos de angustia al corazón de los pobres mortales. Ante tal cuadro de dolor y llanto la compasión de Cristo se deja ver y dice a la mujer “No llores” esto nos recuerda  Mateo 5:4 “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”. Y esta mujer fue consolada por el dador de la vida.

·        Juan 14:1,18 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí…. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. Y Juan 16:22,33 “También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo…. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Aunque el momento de su crucifixión estaba cercano Jesús se olvidó de sí mismo por completo y dio consuelo a sus afligidos discípulos.

Conclusión

No debemos turbarnos o preocuparnos, aunque si bien es cierto, en este mundo que Dios maldijo por causa del pecado, sufriremos y lloraremos, porque ya no es un mundo apropiado para vivir felizmente sin el temor inminente de mañana poder estar muertos, pero en medio de toda esta lucha de la vida del hombre sobre la tierra, y en medio de todas las calamidades, y de lo veloz que pasa nuestra vida hacía el sepulcro, oigamos la voz de nuestra consolación y esperanza que dice al hombre de Fe, “No temas”, “No llores”, “no se turbe vuestro corazón” pues el día de eterna redención se acerca.

Si usted tiene fe en Cristo él espera que usted se salve de está perversa generación, pues Jesús en su compasión por usted le dice lo que debe hacer para tener la esperanza de vida, y eso es: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Marcos 16:16. Pues Cristo es autor de eterna salvación de los que le obedecen (Hebreos 5:9). Debemos pues vivir una vida de obediencia a la voluntad de Cristo, para tener vida eterna.